Trastorno obsesivo: quiero mantener todo bajo control!

Los que sufren de trastorno obsesivo intentan constantemente tener todo bajo control. Incluso quiere controlar lo que está fuera del alcance de todos: planifican todo intentando anticipar eventos futuros, para controlarlos y gestionarlos; comportarse de la misma manera en todos los ámbitos de la vida profesional y personal; mantener a la pareja y los niños bajo control. Pero el exceso de control conduce inexorablemente a la pérdida de control. Son precisamente los esfuerzos en esta dirección los que envían a la persona en crisis cuando choca con algo que no puede ejercer su voluntad.

Trastorno obsesivo: control de pensamientos e imágenes.

Pero, ¿qué tratan de hacer para mantener a raya sus pensamientos? Intentan controlar todo, hasta que pierden el control de todo. Intentan ahuyentar sus pensamientos, luchar contra ellos, tratar de distraerse y pensar en otra cosa o hablar sobre su problema con familiares y conocidos que, pensando que la mejor manera de ayudar es escuchar, están listos para tranquilizarlos y tratar de protegerlos.

Los tipos de control pueden ser referidos a:

  1. a sí mismo (pensamientos, emociones, sensaciones)
  2. a otros (informe)
  3. en el mundo (sociedad, política, ideología, fe, creencias sociales)

A menudo, la necesidad de control es tan grande que les gustaría cambiar a otros y hacerlos a su imagen y semejanza. Al igual que con los revolucionarios (control sobre otros), conformistas (control sobre uno mismo), políticos fanáticos (control sobre el mundo), intolerantes (control sobre las creencias sociales), moralistas (control sobre la fe) e idealistas ( control sobre las ideologías).

Las imágenes mentales, como las blasfemias o las frases blasfemas, son cuñas fijas, imágenes obsesivas que persiguen e invaden la mente.

El miedo a perder el control y hacer daño.

Otro aspecto típico de los obsesivos puros es el “impulso agresivo”. Por “impulsos” agresivos no me refiero a actos agresivos. Más bien, son pensamientos y antojos incontrolables para insultar a las personas, matar a sus hijos, realizar actos que dañan a otros como causar un accidente, arrojar un cigarrillo en un lugar fácilmente inflamable, blasfemar en la iglesia, robarle el arma a un policía ,de estos impulsos surgen sentimientos de culpa que convergen como medidas de precaución tomadas en virtud de la duda de poder realizar estos actos horribles o de haberlos cometido involuntariamente. Cuando surgen estas dudas, los rituales recurrentes o las solicitudes de reafirmación se utilizan a menudo para transformar el trastorno obsesivo .

Las personas obsesivas son personas particularmente inteligentes.

Estas personas a menudo están dotadas de una inteligencia ferviente. La mayoría de las veces también tienen éxito en la vida. Pero hay algunas cosas que están más allá de su control. Esta situación les causa un fracaso que los lleva a buscar la ayuda de un psicoterapeuta. Por lo general, tienen éxito en los negocios donde las cosas no necesitan ser controladas por ellos. Cuando en cambio se encuentran en una posición de liderazgo que les obliga a delegar y controlar, entran en crisis. En general, hay dos razones: o bien no pueden delegar porque su obsesión los empuja a pensar que son los únicos que pueden hacer su mejor trabajo; o delegan pero luego controlan excesivamente, sembrando desconfianza y opresión hacia sus colaboradores, lo que dificulta el surgimiento de sus habilidades.

¿Cómo salir de la trampa mental?

El objetivo terapéutico de la terapia breve es desmontar el mecanismo de “control que causa el control” tanto a nivel de acciones como de pensamientos. En otras palabras, la intervención se centrará no solo en la interrupción o corrección de los guiones de comportamiento. El modelo de razonamiento de la persona también debe ser reestructurado. Lo más importante para experimentar a los obsesivos al salir de sus trampas mentales es el riesgo de dejar algo o alguien sin su control. Solo entonces puede verificar que las cosas no solo no salen mal, sino que son mejores. Es necesario guiar a la persona para que aprenda a ejercer voluntariamente la ausencia de control sobre las diversas áreas de su vida. De esta manera, será posible flexibilizar su mente y liberarla de las cadenas del pensamiento obsesivo.

Todos somos un poco obsesivos, la diferencia radica en el grado de obsesión; bajo un cierto umbral, la obsesión es funcional, por encima de un cierto umbral es disfuncional, las personas exitosas saben cómo superar este umbral.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

650484484

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