Cuando la Solución es el Problema.

Cuando la Solución es el Problema

Por lo general para que se produzca un cambio debe de haber una desviación sobre alguna norma. Por ejemplo, ahora que llega la época invernal cuando tengo frío, preciso de ropa de abrigo, realizo un cambio sobre mi estado inicial, pero si la temperatura sigue bajando y necesito realizar otro nuevo cambio debo coger más ropa de abrigo, es decir he utilizado la misma regla de más de lo mismo. Si esta acción correctora fuera insuficiente volvería a utilizar más de lo mismo hasta conseguir lo deseado.

En esta forma lógica de afrontar las dificultades cotidianas se halla la raíz de la mayoría de los problemas. En la vida real, si bien es cierto que muchos de nuestros problemas permanecen constantes, otros muchos se agravan con el tiempo por no alcanzar ninguna solución o por aplicar una solución errónea o por aplicar más de lo mismo. Cuando esto sucede la estructura del problema puede parecer similar pero la intensidad y el sufrimiento crecen exponencialmente.

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