Reglas en la adolescencia: cómo hacerlas cumplir. Casaleiz Psicólogo Málaga

El mayor esfuerzo para los padres es hacer cumplir las reglas, si los niños/as en cuestión son adolescentes, la fatiga se convierte en una batalla diaria.

Esta batalla comienza en la mañana cuando te levantas, con recomendaciones sobre la escuela, cómo comportarse y cómo terminar la velada:

– «Pon la habitación en orden antes de ir a la cama»

– «Deja de estar conectado a ese móvil»

– «Es posible que nunca coopere, esta casa no es un hotel!»

Probablemente todos los días se encuentre enumerando deberes y reglas que su hijo/a debería respetar, y al día siguiente rehaga la lista inútil e idéntica del día anterior.

Todo inútil.

Debes saber que la adolescencia en sí misma es un período de confrontación, y es impensable creer que un niño que está tratando de volar lejos de su nido está respetando las reglas.

Sin embargo, las reglas son fundamentales para crecer, estructuran la psique del niño/a, le dan la posibilidad de poder elegir el camino correcto en su viaje hacia la independencia.

Entonces, ¿qué puedes hacer para hacerte oír?

1er consejo: ¡su hijo/a adolescente no necesita padres autoritarios sino autoritativos!

Déjeme explicarle: las reglas deben ser compartidas y no impuestas, porque es necesario que comprendan si un determinado comportamiento es correcto o incorrecto.

2do consejo: tu hijo/a necesita consistencia!

Después de compartir ciertas reglas con su hijo/a, estas deben aplicarse siempre y no dependiendo de su estado de ánimo, su cansancio.

Debe ser claro para su hijo/a realiza un comportamiento incorrecto este sea valorado de forma objetiva, no puede depender de la hora del día ni del padre o madre que tenga enfrente.

Seguramente usted querrá que su hijo/a sea capaz de distinguir lo bueno de lo malo, saber cómo distinguir los comportamientos negativos de los positivos, saber la diferencia entre ser un individuo correcto o incorrecto.

Entonces, puede decir que ha desempeñado efectivamente el papel de educador/a, cuando su hijo/a implementará las enseñanzas recibidas en cada situación diaria y no solo en presencia de su control, o por temor al castigo.

Y para lograr esto, su hijo/a debe tener claros los objetivos educativos de esas reglas, de modo que no las viva como reglas impuestas, tanto que se respeten incluso en su ausencia.

Para lograr esto, debe aprender a comunicarse con su hijo/a, para que pueda entender las reglas e interiorizarlas, y si las rompe, sabe que puede hablar en voz baja al respecto, asumiendo las consecuencias con responsabilidad, pero sin tragedia ni culpa.

Aquí hay algunas actitudes y frases que SERÍA CONVENIENTE EVITAR :

1) No base todo en el autocontrol. Su hijo/a debe pensar que puede expresar lo que siente.

Déjelo hablar, déjele que le diga lo que piensa acerca de cierta regla.

2) No se comunique con su hijo/a usando imperativos categóricos: «Debe o no debe …»

Es como pedirle al niño/a que se adhiera a las órdenes y expectativas que tienen que ver con lo que piensa y quiere y no con sus emociones o sentimientos.

Nunca le contará sobre su transgresión si la educación se vive como un moralista.

3) No sea juez/a absoluto. La frase recurrente de los chicos/as es: «mis padres piensan que siempre tienen la razón».

La comunicación se interrumpe, su hijo/a experimentará frustración de que todo lo que diga será inútil.

4) No siempre dé su opinión primero sobre las cosas que suceden, escuche lo que su hijo/a piensa de esa situación.

Pregúntele por qué no puede o no quiere seguir esa regla.

5) Recuérdele siempre que lo está escuchando, evitando juicios sumarios sobre lo que sucedió.

En esta o en situaciones similares, intente junto con su hijo/a resaltar las emociones que está sintiendo en esa situación, esta actitud crea las condiciones para una alianza y permitirá que el niño/a se pueda comunicar.

Póngase de acuerdo sobre cuáles deberían ser las reglas más importantes a seguir, las que su familia considera básicas para crear valores sólidos.

Haga que su hijo/a se considere parte de su proyecto educativo, esto facilitará el cumplimiento de las reglas y, si se rompen, hará que su castigo sea más «justo».

Los padres y madres deben ser los primeros en aclarar qué reglas son importantes y esenciales para el crecimiento evolutivo de sus hijos/as, y ser modelos de ejemplos coherentes a través de actitudes que reproducen prácticamente lo que enseñan con palabras.

Durante mis sesiones veo padres perdidos que a menudo me dicen:

– «Es muy difícil hacer lo que nos dices, y nos damos cuenta de que a menudo cometemos errores, ¿cómo podemos hacerlo?»

El trabajo de crianza de los hijos/as es uno de los más hermosos que puede haber, pone en juego tu mundo interior y te hace entrar en una relación con las personas a las que estás más apegado: tus hijos/as.

¿Tiene las herramientas para hacer este trabajo extenuante pero fantástico para protegerse de cometer errores?

No siempre

Sin embargo, conocer estas herramientas le permite estar más al tanto de sus acciones y cómo pueden afectar las vidas de sus hijos/as.

Si lo sabe, puede comprender en qué se equivocó y recuperarse, estableciendo acciones reparadoras; por el contrario, si actúa sobre la ola de emociones, puede cerrar definitivamente la comunicación con su hijo/a.

Entonces un niño/a desobediente será el último de tus problemas.

Continúe siguiéndome en el blog y será más fácil adquirir las herramientas para lidiar con un período tan complejo como la adolescencia de su hijo/a, y si lo desea, puede escribirme a info@centrotemotivan.es

Psicólogo Te Motivan

Hilera 8 , Málaga

Carlos Casaleiz

650484484

 

Las emociones de los niños(as).

Los niños/as no deben ser sobreprotegidos, sino que deben ser ayudados a superar las dificultades. Educar pensando en proteger a los niños/as del dolor es una gran error porque es parte de la vida y es mejor ayudarlos a enfrentarse y hacer que se sientan capaces de hacerlo.

En terapia me encuentro con muchas personas que sufren ansiedad en gran parte debido a esto, porque no conocen sus propios recursos y creen que son mucho más frágiles de lo que son en realidad. Durante el crecimiento, uno debe tener la oportunidad de experimentar su propia fuerza, de hacerlo en soledad, desde una edad temprana, a partir de pequeñas acciones diarias. Y de equivocarse, sin sentirse tonto y juzgado. Quien cometa errores y quien está en el mundo se enfrenta al dolor, tarde o temprano.

La capacidad de estar con emociones difíciles (ira, miedo, ansiedad) es una cuestión irrelevante en nuestro sistema educativo y, en cambio, se debería dedicar muchas más horas porque es un tipo de aprendizaje fundamental para la vida. Hay personas que tienen responsabilidades de trabajo de alto nivel, pero que son absolutamente incapaces de lidiar con la ira o la ansiedad simplemente porque nadie le ha enseñado a crecer. Y todo esto crea alrededor de esta persona ambientes donde no se trabaja de forma serena.

Educar al niño/a para manejar emociones negativas significa animarlo a expresar, a estar cerca de él o ella y también sirve para hablarle de nuestra propia experiencia, las situaciones en la que nos hemos encontrado en dificultades y cómo hemos conseguido superarla. Luego, puede tratar de encontrar juntos una solución que sea buena para él o ella, y que lo haga sentir participativo y capaz.

De lo contrario, corremos el riesgo de generar generaciones en las que las habilidades y los logros (digitales y de otro tipo) sean más fuertes que la capacidad de estar con él/ella mismos/as, para bien o para mal.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

Cuando el niño/a no quiere hacer los deberes: 6 reglas útiles.

Escuela primaria: cuando el niño no quiere hacer los deberes.

Una de las primeras dificultades que enfrentan las madres y padres con un hijo/a entre los seis y los 11 años de edad es la predisposición emocional y de comportamiento para enfrentar el compromiso escolar.

Con el ingreso a la escuela primaria, una de las quejas más generalizadas entre madres y padres es la tarea de la tarde.

Si nuestro hijo/a no quiere hacer su tarea, ¿qué estrategias podemos adoptar? Para ello propongo las siguientes seis reglas, que representan una manera de prevenir problemas y dificultades escolares.

6 reglas simples a seguir cuando el niño no quiere hacer su tarea

  1. Cambiar a la acción

El primer obstáculo que deben enfrentar los padres es poder comenzar la tarea. Para la mayoría de los estudiantes nunca es el momento adecuado, y frente a sus referencias continuas («en cinco minutos las hago», «termino el dibujo y la hago») los padres y madres perseveran en la solicitud, en la forma verbal y en preguntas como «Entonces, ¿aún no has empezado?» hasta que pierdas la paciencia. Ir a la acción significa, en cambio, involucrar directamente al niño/a en un comportamiento práctico: «¡es hora! Coge la agenda y mira lo que dice … «.

  1. Alternativa de ayuda y autonomía.

«Ahora lees, te escucho, luego corregimos juntos», «hazlo hasta aquí, cuando hayas terminado de revisar»: el niño/a experimenta sus propios recursos, sin embargo, bajo la guía de los padres y madres, que tendrá que limitar la ayuda únicamente. al principio y al final de una tarea, para que el niño adquiera seguridad.

  1. Duda en lugar de alentar.

Frente a las dificultades, promover el desarrollo de habilidades de resolución de problemas autónomas («¡es difícil saber si eres capaz!», «Creo que tardarás al menos 15 minutos en finalizar, es difícil hacerlo en menos tiempo»). En otras palabras, se trata de preparar pequeños desafíos calibrados sobre las habilidades del niño/a.

  1. Conceder la posibilidad de error.

Es importante dejarle al niño/a el espacio, el tiempo y el derecho a cometer errores. La corrección puntual de las madres y padres, especialmente al comienzo de la carrera escolar, puede desmotivar al niño/a y evitar que gane seguridad.

  1. Gratificar pero no exagerar.

Es importante que las madres y padres midan las gratificaciones y los premios frente a los éxitos del niño. Esto se logra circunscribiendo la gratificación al resultado realmente logrado («pero … ¡Quien nunca lo hubiera dicho, fue difícil!», «Con esto fuiste muy bueno, veamos cómo lo manejas con el siguiente»). De esta manera, se evita el efecto de saturación de las gratificaciones y se estimula al niño para que alcance nuevos objetivos.

  1. Enseñar por descubrimiento.

Los padres y madres deben recordar que uno realmente aprende algo solo a través de sus propias habilidades. Su tarea es acompañar al niño/a en este viaje de descubrimiento, permitiéndole en algún momento comenzar a navegar solo.

¿Qué hacer cuando las dificultades escolares son más estructuradas?

Cuando el niño/a no quiere hacer la tarea, es solo una de las dificultades que los padres pueden encontrar. Frente a dificultades escolares más estructuradas (bajo rendimiento, negativa a estudiar algunas asignaturas, a veces incluso agresivas, con llanto y / o crisis histéricas), es necesaria una intervención especializada que se diversifique según las características del problema, pero en línea. general incluirá:

  1. Evite a los padres y madres dramatizar el caso con los maestros, o minimícelos si el «caso» ya había sido creado;
  2. Identificar con los padres y madres las modalidades que se han adoptado hasta ahora para abordar el problema pero que no han funcionado;
  3. La prohibición de hablar sobre los problemas escolares del niño/a, especialmente en presencia del niño/a;
  4. La adopción de estrategias adecuadas para superar el problema.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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10 razones para no dar un móvil a los niños

¿Cuándo es correcto comprar un teléfono móvil para tu hijo/a? Hacerlo demasiado pronto no es bueno.

 

Hoy en día la tecnología pertenece a nuestras vidas, es una parte integral, tanto es así que es esencial dar consejos para limitar un poco la dependencia de nuestro móvil o tablet. Pero, ¿qué sucede cuando los pequeños se enfrentan a la tecnología? ¿Correcto o incorrecto darles un teléfono móvil a los niños?

A continuación os cuento 10 buenas razones para no comprar un móvil para niños demasiado pequeños: pueden jugar con los suyos, pero solo con moderación y sin exageración. ¡Demasiado siempre es malo!

1. Cambiar la relación padre-hijo

La conectividad del teléfono móvil puede reemplazar el vínculo entre padres e hijos, que pierden una relación fundamental en un momento de crecimiento.

2. Limita su creatividad

Con un fácil acceso a cualquier tipo de juego, la creatividad y la imaginación son limitadas, por lo que su desarrollo motor.

3. Puede causar trastornos del sueño

Especialmente si el teléfono  se usa en la habitación o justo antes de acostarse.

4. No les da a los niños tiempo para reflexionar

E incluso para comprender las consecuencias de sus acciones: con un móvil todo sucede rápidamente.

5. Impide su habilidad para aprender

Es una herramienta dañina para el desarrollo socio-económico del niño.

6. Causa adicción

Y esto podría poner en riesgo el desarrollo del niño.

7. Tiene un impacto negativo en la salud mental del niño

A menudo, a través de la red, los niños son intimidados y sin la debida vigilancia pueden enfrentar muchos problemas.

8. Induce la obesidad indirectamente

El tiempo pasado en el móvil se resta de un poco de actividad física saludable

9. Causa problemas de comportamiento

Más de dos horas al día también pueden causar problemas de atención.

10. Desensibilizar a los niños a la violencia

En los juegos, en los chats, en Internet, los niños están tan expuestos a la violencia que ya no la consideran malvada.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

 

La importancia de la familia en el síntoma del niño

¿Por qué cuando un niño presenta un «problema psicológico» inmediatamente se piensa que sólo se tiene que enviar al psicólogo al niño?
¿Y por qué no creemos que para comprender mejor el problema es mejor convocar a toda la familia?
¿Por qué se considera tan peligroso o extraño que cuando se enfrenta el sufrimiento del hijo de uno es aconsejable ir a toda la familia a un terapeuta?

La terapia familiar trata de dar algunas respuestas a estas preguntas.

Un pensamiento lineal en lugar de un pensamiento circular es mucho más simple:

«El maestro me dijo que mi hijo tiene problemas de conducta en clase, así que lo llevo al psicólogo, que se preocupa por él y llega a casa sano».

Y yo madre? Y yo padre?

¿No tengo nada que ver con el problema de este niño? ¿No es su síntoma también la expresión de mi comportamiento, de mis expectativas, de mi papel hacia él? ¿Y puede mi comportamiento / expectativa / rol contribuir al síntoma de mi hijo?

Para hacer un diagnóstico correcto y establecer un tratamiento terapéutico para cualquier individuo (niño o adulto), es necesario conocer su historia familiar y enmarcar sus problemas dentro de su familia y contexto social.

A menudo existe la fragmentación de problemas y una especie de «trabajo de línea de montaje para la edad», donde todos se vuelven expertos en un problema o, a veces, incluso peor de «un pedazo de persona»; está el experto del niño, el del adolescente o el del adulto y todos comienzan donde el otro terminó con un desperdicio de energía, tiempo y dinero.

Como si el desarrollo individual pudiera dividirse en grupos de edad en función de servicios cada vez más especializados .

El síntoma «psicológico» del niño / adolescente (pero también del adulto, pero aquí me centraré en el rango de edad que va de la infancia a la adolescencia) es siempre una expresión de angustia familiar.

El niño / adolescente expresa todo el sufrimiento que tiene dentro de sí mismo a través de sus síntomas (entre los más comunes: estrés escolar / agresión-violencia / adicción a Internet o videojuegos / ansiedad / ataques de pánico) como una «señal de alarma» de algo que ya no funciona no solo en el individuo sino también en su sistema familiar.

El trabajo del terapeuta de la familia es sólo para ir y explorar los nodos que se han formado dentro de la «familia de denominación de origen» del paciente desequilibrado y del sistema de la familia, que ha dado lugar a una pérdida de equilibrio que se manifiesta a través : malestar, sufrimiento, síntomas.El síntoma del niño / adolescente es la expresión no solo de un malestar individual, sino de un modo mucho más amplio y complejo, incluso de un malestar familiar.

La tarea del terapeuta es encontrar el vínculo entre el síntoma y la dinámica familiar; esto a menudo puede desencadenar un sentimiento de culpa en los padres que se preguntan a sí mismos: «¿pero dónde me equivoqué?»

Corresponde al terapeuta  reconstruir con los padres, el hijo «portador de síntomas»  y los hermanos  las etapas más importantes de su vida familiar para descubrir el tipo de vínculo familiar , no con el objetivo de encontrar la falla, sino para comprender la importancia de retroceder para avanzar.

Así lo niños que necesitan dormir con los padres, que se hacen pis en la cama, que rompen, golpean, que no están atentos en clase, que van a la escuela con una mochila llena de ansiedad  etc.; Descargan toda su ira / depresión pasando sus días en Internet, en el móvil , videojuegos, o es el matón en la escuela, o se quedan en casa aislado de los compañeros por miedo a enfrentarse a la vida, o buscan en el alcohol y / o en «sustancia»  un modo de escape, pensando en no poder aferrarse a otra cosa, etc.

Y detrás de cada síntoma siempre hay un gran sufrimiento, una gran carga, un gran esfuerzo de estos niños y niñas  que a veces toman la responsabilidad de nosotros los adultos, de ser vistos y escuchados cuando mamá y / o papá están más atentos al hermano pequeño, o están inmerso en la relación conflictivas de sus padres; o cuando piensan que mamá o papá necesitan un compañero de reemplazo porque respiran aire de crisis entre ellos ; o cuando hay violencia verbal y / o física dentro de las paredes de la casa tanto que en algún lugar debe ser ventilada; o cuando»destruye» simplemente porque necesitas ser «visto», ya que de otra manera nadie te está escuchando.

La tarea de nosotros los adultos es ayudar a los niños a quitarse este PESO que no le pertenece, a través de un camino terapéutico de descubrimiento y de compartir el síntoma, asegurándose de que cada miembro de la familia regrese a su lugar, en su rol y especialmente en su propio «Plan generacional» (adultos en el avión de adultos y niños en el avión de los niños) que permite al niño «redescubrir» su papel sin más incomodidad y sufrimiento y sobre todo sin la necesidad de llevar consigo el síntoma «familiar».

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8

 

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