¿ERES UNA PERSONA IMPULSIVA?

Si con frecuencia preguntas el motivo de tus acciones y no tienes una explicación lógica o de lo que te arrepientes inmediatamente después, tal vez deberías aprender a controlar los impulsos que te llevan a actuar de cierta manera.

Hacer algo sin pensar puede tener consecuencias bastante serias. Los pasos que das sin mirar, las palabras que dices sin pensar en el peso que tendrán para los demás, afortunadamente, tienen una solución. ¡Como todo en la vida! Sugiero que se comprometa a controlar su impulsividad y relacionarse mejor con los demás y sentirse más cómodo consigo mismo.

Controlar los impulsos es más que pedir perdón

Seguramente estás tan acostumbrado a decir “lo siento” que estas palabras ya no tienen sentido para ti o no puedes expresar tu arrepentimiento cuando has herido los sentimientos de los demás. ¡Pedir tu perdón por estar equivocado ni siquiera se toma en consideración!

La impulsividad puede ser positiva o negativa, todo depende de la situación. Por ejemplo, si eres tímido e invitas a una chica a la que te gusta salir y ella acepta, ¡felicidades! Si, por otro lado, debido a sus impulsos le dice cosas horribles a su compañero y esto es motivo de discusión o ruptura, deja de ser una habilidad y se convierte en un problema.

No significa que no puedas decirle a los demás lo que piensas o sientes, pero muchas veces nuestras palabras salen de tu boca antes de que el cerebro pueda procesarlas. Cuando las cosas no salen como pensaste y tus palabras lastiman a los que están frente a ti, puedes tener algunos inconvenientes.

Consejos para controlar los impulsos

Como primera medida, debe determinar si eres una persona poco impulsiva o si no tiene control de la situación. Para entenderlo, debes observarte en diferentes situaciones.

¿Cómo respondes a ciertos estímulos, por ejemplo a un letrero que dice “Rebaja al 20%, Cómprelo”? Si su primer pensamiento es desembolsar una gran cantidad de dinero para comprar un artículo que no necesita, entonces la impulsividad es más fuerte que tú.

Si pasas unos minutos, te das una vuelta por la tienda y piensas mejor, igual te darás cuenta que ese dinero lo necesitas para pagar impuestos, unos zapatos para tu hijo o la matrícula de la universidad.
Una buena técnica para dejar de lado la impulsividad es analizar las consecuencias de tus acciones o palabras. Otra sería, hacer de la siguiente frase “Tengo que pensar mejor” tu lema. De esta manera, será mucho más fácil tomar las decisiones correctas o, al menos, más sensatas.

Con facilidad, sin presión y con un análisis meticuloso de los pros y contras de cada decisión, todo será más fácil. Ciertamente es difícil y lleva tiempo, pero cuando comiences a notar los resultados, te darás cuenta de que valió la pena.

La insatisfacción trae impulsividad

En la sociedad en que vivimos, los estímulos visuales y la publicidad nos hacen pensar que si no tenemos todo lo que queremos, no somos felices. Como si un par de zapatos nuevos o una bolsa muy cara fuera la cura de la depresión .

Otro factor que influye en el control de impulso es el WhatsApp y su conocido doble check. Cuando vemos que a la persona que hemos enviado el mensaje tiene las dos” VV” queremos que la contestación sea inmediata de lo contrario pensaremos que no quiere hablar con nosotros, sin pensar que igual es un mal momento o simplemente en ese momento no tiene ganas de intercambiar mensajes. Esta inmediatez creo que tendrá una repercusiones negativas a la hora de relacionarnos.

La insatisfacción puede causar impulsividad y, a su vez, costar mucho … cuando vayas de compras (o incluso mejor antes de irte de casa), pregúntate si quieres o si realmente necesitas ese buen par de pantalones que viste en la ventana. Responde también a la pregunta “¿A qué tengo que renunciar para comprarlos?”.

Lo mismo puede ser útil cuando estás a punto de decir algo mal. ¿Debo decir más de lo que es suficiente decir? ¿Es bueno que otros escuchen de mi boca lo que voy a decir?

Por supuesto, no siempre debemos callar y consentir a todo, pero quizás si pensamos mejor de nuestras oraciones, las repercusiones serán menos drásticas. En lugar de decir “te equivocaste en todo”, opta por “quizás haya cosas que puedas mejorar”. ¡Dirás casi lo mismo, pero con otra actitud!

“No olvide que la capacidad de detenerse y no actuar impulsivamente es un aprendizaje crucial en la vida cotidiana”.
-Daniel Goleman-

 

Casaleiz Psicólogo Málaga

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