¿Te gustaría cambiar de vida?

Con mucha frecuencia, se observa a las personas que viven en condiciones de incomodidad y que piensan que la solución a sus problemas puede ser hacer un cambio radical en sus vidas, por ejemplo, cambiando de trabajo, ciudad, hogar, etc. Por ejemplo, una persona que está incómoda en el lugar de trabajo debido a conflictos con colegas y superiores podría pensar que lo mejor es cambiar de compañía.

La elección de abandonar ciertos contextos y buscar otros nuevos no parece ser tan raro en caso de dificultades y problemas de diversos tipos. Muchas personas lo hacen y muchas personas querrían hacerlo, pero luego se rinden por razones económicas u organizativas. Sin embargo, el intento de “cambiar la vida” ante los problemas no siempre es la mejor estrategia por una variedad de razones.

En primer lugar, en algunos casos existe el riesgo de no resolver el problema de una manera definitiva porque no se debe excluir que ciertas circunstancias desagradables también pueden ocurrir nuevamente en otros contextos y áreas. Si cambia de trabajo porque se siente mal con sus colegas, ¿quién le asegura que esto no sucederá en otro trabajo? Si cambia de casa porque no puede soportar a sus vecinos, ¿quién le dice que la situación será mejor en otros lugares? Si cambias de ciudad porque estás en un estado de depresión, pasividad y aislamiento, ¿tienes la certeza de que todo este malestar pasará cuando te encuentres en una ciudad diferente?

Obviamente, esto no significa que la elección de cambiar la vida siempre sea incorrecta y no sea efectiva, sino que debe ser ponderada adecuadamente. Algunos elementos sobre los que es importante empezar a reflexionar son los siguientes:

¿Cuál es la probabilidad de que los problemas que tiene en este momento se puedan resolver cambiando su vida?

¿Existe, por otra parte, la posibilidad de que permanezcan o que vuelvan a aparecer después de un tiempo?

¿Has tratado de resolver el problema en la situación actual sin cambiar tu vida?

¿Crees que valdría la pena hacer intentos en esta dirección?

Si piensa que cambiar su vida es lo mejor que puede hacer, ¿ha considerado cuáles podrían ser las desventajas de esta elección? Generalmente, cada decisión tiene ventajas y desventajas y cada cambio importante, incluso el más positivo, es potencialmente muy estresante. ¿Has reflexionado sobre estos aspectos y cómo gestionarlos?
Decidir cambiar tu vida cuando tienes problemas puede ser arriesgado porque en estos momentos, a menudo, las personas se encuentran en un estado de gran confusión y esto puede hacer que tomen decisiones apresuradas y completamente inapropiadas. Por lo tanto, no es posible excluir la posibilidad de que uno pueda lamentar la decisión tomada en el futuro y no siempre es tan fácil regresar.

Finalmente, abandonar una situación difícil a menudo equivale a un escape real y cuando huyes constantemente, gradualmente te vuelves incapaz de enfrentar las situaciones complejas y estresantes que siempre surgirán en la vida y es importante saber cómo manejarlas.

Esto no significa que siempre sea incorrecto abandonar ciertas situaciones, pero es importante entender si el abandono se deriva de una elección consciente o de un escape que podría evitarse. Una cosa es abandonar un contexto porque nos hemos dado cuenta de que no es lo que queremos, y otra es abandonarlo porque no somos capaces de manejarlo y enfrentarlo, incluso si lo queremos.

En resumen, a veces puede ser apropiado cambiar tu vida, otras veces, sin embargo, necesitas cambiarte para poder disfrutar mejor la vida que deseas.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

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LA AUTOESTIMA DE LAS MUJERES

La autoestima es un elemento fundamental de la salud psicológica y psicofísica de una persona. ¿Hay diferencias de género y cuáles deberían ser?

La autoestima! Hermosa palabra, pero un objetivo no siempre es fácil de alcanzar. Es uno de esos términos psicológicos muy utilizados, a veces abusados, que pierden su consistencia y significado real en las conversaciones diarias.

Sin embargo, una buena autoestima es un elemento fundamental para vivir bien con una misma, para poder amar incluso si no es perfecto (una condición que en realidad no le gusta en nuestra sociedad) y, sobre todo, para mejorar con el tiempo y respetar nuestros ritmos y características personales.

Es una construcción psicológica que funciona en cada una de nosotras, pero cuya funcionalidad puede variar según algunas características.

¿Qué especificidad tiene la autoestima en las mujeres? ¿Cómo se combina con los roles y con las solicitudes externas? ¿Qué nos protege?

Intentemos responder a estas preguntas con la ayuda de Psicólogo Te Motivan

La autoestima: ¿personal o social?

El primer aspecto a considerar, en mi opinión, se refiere a una aclaración sobre la naturaleza de la autoestima. Si lo consideramos como la idea que tenemos de nosotros mismos y la amabilidad que creemos que poseemos, a primera vista podríamos pensar que es un constructo de naturaleza personal o incluso solipsista[1]. En realidad, la autoestima nace y se alimenta de relaciones personales.

La mujer, pero también el hombre, nace en un círculo familiar que acoge y nutre algunas características: es desde la primera relación con las figuras más importantes de la infancia que comenzamos a comprender cuánto valoramos, pero también cuándo. La cuestión de los roles y la adhesión a ellos significa que un niño se siente más o menos apreciado, apreciable en el cumplimiento de las expectativas que tal vez los padres tienen en su ser femenino.

Esta referencia externa no se logra en la infancia, pero no hace más que enriquecerse durante el crecimiento. Cuanto más maduramos, mayores son los contactos sociales y las referencias externas se vuelven múltiples y diferenciadas; nosotros hablamos de la autoestima como un caleidoscopio que nos recuerda una imagen múltiple, siempre en constante evolución para ser verificada en la relación con el medio ambiente.

Las mujeres y la relación.

Este aspecto social en la autoestima femenina adquiere una doble importancia porque es en la proximidad a los demás que las mujeres a menudo basan su imagen de sí mismas. Esta misma necesidad de entrar en relación nos lleva a considerar aquellos elementos invisibles, como las emociones, que parecen ser más descuidados por los hombres.

A partir de esta consideración, se deduce que la autoestima en las mujeres se basa en un camino relacional que es más lento que el basado en la autonomía más típicamente masculina y que también conduce a un proceso de individuación que cumple múltiples etapas y que culturalmente se asocia con la imagen de una persona socialmente poderosa.

Mujer, autoestima y amor.

Esta visión me lleva a hacer algunas consideraciones sobre cómo la autoestima se entrelaza en las relaciones de amor. A menudo hablamos sobre cómo las mujeres atrapadas en relaciones malsanas de dependencia emocional tienen una baja autoestima que las lleva a vincularse excesivamente, pero ¿cómo se combina esta verdad con una visión de la autoestima femenina basada en la relación?

En primer lugar, pensar en este enlace no debería llevarnos a creer que es solo uno de los vínculos fundadores; El segundo aspecto a considerar es que la relación antes mencionada es bidireccional.

Ponerse en contacto con alguien debe devolvernos algo, una satisfacción, un enriquecimiento o una buena imagen de nosotras, solo así la autoestima se nutrirá de la relación. Esto lleva a una mayor conciencia individual y, por lo tanto, a la posibilidad de participar en la relación como un persona autónoma y no como una advertencia. La autoestima en las mujeres pasa por las relaciones, pero no termina en ellas, sino que las trasciende para valorar al individuo.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

[1] Solipsismo, del latín “[ego] solus ipse” (traducible de forma aproximada como “solamente yo existo”), es la creencia metafísica de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede, por un lado, no ser más que parte de los estados mentales del propio yo. De esta forma, todos los objetos, personas, etc., que uno experimenta serían meramente emanaciones de su mente y, por lo tanto, la única cosa de la que podría tener seguridad es de la existencia de sí mismo. Por otro lado, todo lo que un individuo supone que está a su alrededor puede que (para él) de verdad exista, pero todas las personas, excepto él, pueden no tener una conciencia ni/o alma y estar controladas por Dios o una deidad.

Identidad digital o la era del postureo

 

Todo se deriva de una necesidad de comunicación, intercambio, reconocimiento que se activa fácilmente al “publicar”, “poner como” y “seguir” los contenidos que más nos afectan y captan nuestra atención. La nueva jerga creada por las redes sociales es hoy en día de uso común entre las diferentes generaciones. A veces puede faltar una expresión o un “dialecto”, pero incluso los adultos más resistentes eventualmente entienden el significado de “dar un me gusta a una página” o “compartir un tuit”.

Esta es una parte, una premisa parcial del fenómeno. Pero el dedo ahora está enfocado en aquellas personas que se expresan de manera coherente y correcta según el medio que utilicen. Formal y profesional en LinkedIn, juguetón y en ocasiones comprometido en Facebook, puntual y categórico en los grupos de WhatsApp, erótico e imaginativo en el chat de citas, y así sucesivamente.

¿Cuál es el riesgo real?

Si sentimos que tenemos demasiada confianza en solo uno de estos canales de comunicación, corremos el riesgo de disociar nuestros múltiples modos de expresión. Una división de los valores y las características de la personalidad del individuo puede llevar a una esquizofrenia cibernética de la persona que está en peligro de olvidar una parte de sí misma, de adormecer el sentido de ciertas emociones, especialmente las negativas, evitando y desaprendiendo así para enfrentarlas.

Lo que, por lo tanto, podría ser un recurso, que es gobernar las diversas herramientas para mejorar los diversos aspectos de la personalidad, se convertiría en una guillotina que podría eliminar situaciones de inquietud.

Incurrir en esta subdivisión de variables conduce a la alienación y la soledad. Ese es precisamente el motor de quienes, sintiéndose solos, buscan en línea intentar emociones y relaciones efectivas. Este movimiento, sin embargo, debe ser experimentado en la vida, porque no es saludable exponerse en la red de manera total y única.

Cuidar la identidad propia, debe ser el objetivo principal de cada individuo. Para poder otorgar, incluso a la imaginación, la posibilidad de vivir otras nuevas e innumerables vidas.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

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Resistencia al cambio en psicoterapia.

 

La expectativa de resolver las dificultades psicológicas es una motivación muy fuerte para la psicoterapia. Sin embargo, la constancia necesaria para el cambio puede asustar al cliente y reducir su compromiso con el trabajo terapéutico. El deseo no coincide con tanta decisión, o el sufrimiento resultante de enfrentar el cambio se percibe como insostenible.

El camino terapéutico no es automático en su progresión y en el logro de los objetivos. Prevé progresiones, regresiones, dudas, revisiones. Esto es normal, porque el cambio psicológico implica no solo una conciencia racional, sino también una transformación profunda con un gasto de energía interna y externa, y unas implicaciones en primera persona. Aquellas personas que esperan que el terapeuta haga el cambio, en primera instancia, demuestran una fuerte resistencia y luego abandonan la terapia.

                             En psicoterapia, el terapeuta ayuda a los clientes a ayudarse a sí mismos.

La persona puede elegir la psicoterapia, empujada por una fuerte motivación y luego darse cuenta de que no tiene voluntad de cambiar. Esto puede ser la causa de la interrupción de la psicoterapia.

hay clientes que prefieren vivir con el sufrimiento psicológico habitual y tranquilizador, en lugar de tener que aventurarse en lo desconocido del proceso terapéutico.
 El miedo al cambio anula en las personas la voluntad de hacerlo.
Cambiar no es fácil e implica trabajo duro.
 El terapeuta no tiene la varita mágica para resolver sus problemas.

Otra causa de la resistencia al cambio es lo que se define como el miedo a perder los beneficios secundarios de la enfermedad.

Los estados emocionales disfuncionales no solo causan dificultades y sufrimiento, sino que también pueden proporcionar beneficios secundarios: por ejemplo, la disfunción emocional permite que el sujeto esté en el centro de la atención de los demás.

La manifestación estereotipada de ciertas emociones, incluso si son dolorosas, puede convertirse en un rasgo constante de la identidad, lo que permite a la persona reconocerse a sí misma y ser reconocida por otros: expresar su propio sentimiento de soledad o mostrarse como un niño abandonado, incapaz, sin ayuda, puede servir para atraer atención o simpatía; Ser una víctima, sentirse mal o estar enojado/a puede ser útil para no asumir responsabilidades, compromisos o adquirir poder. Hay clientes, con diferentes motivaciones, a menudo en conflicto, se oponen a una fuerte resistencia hasta la interrupción de la psicoterapia, porque no están dispuestos a renunciar a las ventajas secundarias derivadas de su condición de “enfermos/as”.

Psicólogo Te Motivan
Carlos Casaleiz
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11 signos de que sufrimos de baja autoestima.

 

 

Sentirse inadecuada, inferior, no valer la pena, percibirse a sí mismo como personas que no merecen amor … son pensamientos que podemos experimentar al menos en un período negativo de nuestra vida. Todos pueden experimentar momentos de inseguridad, o experimentar sentimientos de insuficiencia cuando se encuentran en medio de ciertas circunstancias y situaciones. Todo esto también puede ser “normal”, si se vive dentro de un cierto límite.

Sin embargo, cuando estos pensamientos disfuncionales comienzan a echar raíces más profundas hasta el punto de comprometer la calidad de nuestra propia vida, tal vez retrocedamos unos pasos.

La baja autoestima puede ser un arma real dirigida a

La baja autoestima es una fuerza vampírica que devora y destruye todo lo que podemos tener y soñar: nuestro potencial, nuestros talentos, sueños, relaciones … Los complejos de inferioridad pueden convertirse en una forma de vida y la incapacidad de amarnos unos a otros. Puede convertirse en una convicción de poco valor.

Vivir no solo significa existir, sino ser y crear, saber disfrutar y sufrir y no dormir sin soñar.

Es entonces cuando la baja autoestima comienza a convertirse en una forma real de autodestrucción, que con el tiempo arruina las relaciones, destruye los sueños y las aspiraciones y paraliza los talentos y el potencial, acostumbrando a la persona a creer que no tiene las herramientas adecuadas para vivir una vida que esté a la altura de tus expectativas.

Cómo nace la baja autoestima

Tal vez haya escuchado las náuseas diciendo: “Si no te amamos, ¿quién te amará alguna vez?”. Aunque este concepto contiene un fondo de verdad, en la vida sucede exactamente lo contrario: muchas personas aprenden a creer en sí mismas solo cuando encuentran a alguien que cree en ellas.

Nuestra autoestima depende mucho de las experiencias que tuvimos en los primeros años de vida: si las relaciones con las personas que nos cuidaron (padres, abuelos, maestros, etc.) fueron positivas y gratificantes, probablemente hubiéramos desarrollado una imagen positiva de nosotros mismos. .

Si, por otra parte, las relaciones con quienes nos rodean estuvieran marcadas por la frialdad y la crítica, es casi seguro que habríamos desarrollado una opinión negativa de nosotros mismos y tendríamos dificultades para aceptar y creer en nuestro potencial. El niño que no se siente aceptado por lo que realmente está en la totalidad de su ser, tiende a culpar y pensar: “Si mis padres me critican / me comparan con otros / no me quieren lo suficientemente bien, entonces debe haber algo mal”. en mi “.

Este niño comenzará a creer que sus padres no lo aprecian lo suficiente porque es estúpido, malo, está equivocado, no merece amor y comenzará a desarrollar una imagen negativa de sí mismo.
Afortunadamente, incluso si ha tenido una infancia infeliz, puede aprender a amarse a sí mismo, pero sobre todo aprender a mirarse a sí mismo con ojos más benevolentes.

Efectos de la baja autoestima en la vida cotidiana.

Cuando uno tiene un concepto pobre de uno mismo, las percepciones que provienen de la realidad, condicionan nuestra capacidad para observar y evaluar las situaciones de manera objetiva: en consecuencia, las conclusiones a las que llegamos llegan al cambio.

Aquí están las consecuencias de las evaluaciones condicionadas por una baja autoestima:

1) El miedo al fracaso nos lleva a una falta de expresión de nuestros recursos personales, nuestro potencial humano y nuestras habilidades reales, porque nos impide la no acción, limitándonos a una vida y un trabajo muy por debajo de nuestro potencial.

2) La percepción errónea de uno mismo y el sentido de inferioridad matan nuestros sueños, nuestras aspiraciones; las oportunidades permanecen perdidas y las oportunidades se pierden, y esto principalmente porque primero nos cuesta creer en lo que podemos hacer.

3) El temor de no ser aceptado, juzgado, la necesidad de ser aprobado, etc. son pensamientos incapacitante que afectan la calidad de nuestras relaciones, tanto sociales como sentimentales. La incapacidad de complacer nos hace egoístas a veces narcisistas y básicamente incapaces de apreciar la bondad que hay en los demás. Esto nos lleva, con el tiempo, a ser excesivamente exigentes con quienes nos rodean, cobrándoles la responsabilidad de hacernos sentir cuando estamos convencidos por primera vez de lo contrario.

11 signos de que sufrimos de baja autoestima.

La baja autoestima se puede reconocer a través de algunas señales muy claras:

1) perfeccionismo

El perfeccionismo podría deberse a la baja autoestima. El perfeccionista trata de corresponder a la imagen ideal que ha creado para sí mismo, y para no lograrla, siente una sensación de frustración, incluso hasta el punto de desprecio; cada error es una buena excusa para reprocharse y criticar constantemente.

2) Lenguaje

Una persona con baja autoestima en su discurso usa constantemente ciertas palabras. Primero están las frases negativas: “es imposible; No estoy seguro, No estoy lista, No tengo ningún conocimiento relevante, sí … pero … “En segundo lugar, excusas constantes. Y en tercer lugar, frases que reducen el valor de su trabajo y su comportamiento. Seguramente usted ha escuchado excusas tales como: “Tuve suerte; la mayoría de mis amigas lo hicieron y yo les estaba ayudando “, y así sucesivamente.

Las personas con baja autoestima no entienden los cumplidos y, gracias, inmediatamente tratan de discutir y probar lo contrario. ¿Por qué? Es el sentimiento de culpa, pase lo que pase. Puede ser que, desde su punto de vista, el trabajo no se haya hecho bien o no haya sido lo suficientemente dedicado. El sentimiento de culpa es el signo más evidente gracias al cual es posible identificar a la persona que no piensa demasiado en sí misma.

3) El sentimiento de culpa.

La culpa, como el perfeccionismo, es otro indicador de baja autoestima. Una persona con baja autoestima sufre de una autocrítica constante y no puede percibir los errores del pasado, de ahí el sentimiento neurótico de culpa en las personas inseguras. En la base del sentimiento de culpa se entrelazan diferentes formas de relacionarse con uno mismo. Por ejemplo, la mayoría de las personas que experimentan constantemente la culpa no creen que merecen el amor y la gratificación que la vida les ofrece, y por esta razón se aprovechan de cada pequeño error para autocastigarse.

4) la envidia

La envidia es un estado que está ciertamente vinculado a la devaluación de uno mismo, quienes sufren de baja autoestima tienden a ser como los demás, alimentan una profunda incomodidad y resentimiento hacia las personas, hasta el punto de esperar el mal solo por poseer una Calidad determinada.

5) Justificación

Usualmente usan excusas o excusas cuando quieren mostrar seguridad o quieren dar una buena impresión de sí mismos. Sin embargo, sin darse cuenta, muestran su inseguridad, buscando su aprobación en los demás. En estos momentos la duda, la incertidumbre de lo que puedan pensar y la inseguridad les hacen olvidar que tienen derecho a sus decisiones personales, les guste o no a los demás. Intentan, por lo tanto, enmascararlos o transformarlos según el criterio de los demás.

6) La falta de iniciativa.

Las personas con baja autoestima tienen dificultades para emprender o promover acciones voluntarias. En lugar de tomar sus propias iniciativas, prefieren seguir las emprendidas por lal pareja, el amigo o el grupo de turno. Ejemplo práctico: nunca proponen actividades recreativas con amigos (viajes, salidas, citas), sino que se limitan a seguir el programa de otros.

7) Indecisión

Cualquier tipo de elección, desde la más simple hasta la más compleja, desde comprar un cepillo de dientes hasta cambiar una ciudad, puede ser una tarea compleja e hiper problemática para las personas con baja autoestima. También podría suceder que pospongan la decisión de días, semanas, arrastrando la indecisión con todos los procesos mentales, esperando que así sea el caso para elegirlos. ¡Pero qué dolor!

8) Intentar evitar conflictos.

Las personas con baja autoestima están dispuestas a hacer cualquier cosa para evitar conflictos o tensiones entre las personas. Todo debe estar en armonía, incluso si se obtiene con una mentira blanca: la mentira clásica que se dice que se salvó …

9) desconfianza

Puede suceder que las personas con baja autoestima muestren abierta desconfianza y cinismo hacia los demás. Esta es solo una variante de la posición de protección … como dicen “la mejor defensa es el ataque”.

10) el narcisismo

Hay pocas personas que sufren de baja autoestima y tratan de compensarla adoptando actitudes de superioridad o arrogancia. La baja autoestima está, por lo tanto, enmascarada y compensada por actitudes despectivas, altivas y arrogantes.

11) Fatiga, insomnio, dolor de cabeza … problemas psicosomáticos

Los síntomas de baja autoestima pueden ser tanto psicológicos como físicos y psicosomáticos. Según los psicólogos, la inseguridad extrema conduce a insomnio crónico, fatiga y dolores de cabeza. La baja autoestima puede implicar más síntomas internos, relacionados con el sistema digestivo o intestinal.

¿Qué podemos hacer para fortalecer la autoestima?

Estos son los principales indicadores identificados en un estado de baja autoestima, un malestar que puede ser absolutamente curado y resuelto. Aquí hay una pequeña lista de consejos:

Ponte metas realistas

Sé consciente de tus límites

Aprecia tus cualidades

Trátate con cariño y sé positivo.

Hacer crítica constructiva.

Date tiempo libre

Tratar de ser asertivo

Ejercicio

No te compares con los demás

Podríamos agregar más consejos, pero estos son pequeños pasos que pueden hacer una gran diferencia. Confiar en uno mismo no siempre es fácil, pero nunca es imposible. También es importante poder compartir nuestras emociones, problemas, con miembros de la familia o con un amigo.

Con demasiada frecuencia nos convencemos de poder enfrentar todo solo o de que no es oportuno amar a los demás con nuestros problemas. En cambio, hablar a veces nos hace encontrar una solución más rápido.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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