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La Felicidad… Psicólogo Málaga Centro Te Motivan

«Ah, felicidad, ¿en qué tren pasarás …»?

A menudo, cuando pregunto a mis clientes que veo en mi consulta del Centro Te Motivan, cuáles son los objetivos que les gustaría lograr con la terapia, me responden: «Me gustaría ser feliz».

El humano siempre ha estado preocupado por alcanzar este estado. Los filósofos griegos lo criticaron, solo para no ponerse de acuerdo con una definición unívoca. Platón lo consideraba un «más», para Aristóteles consistía en la realización de su propio ser, y así pasar a través de epicureistas (ausencia de dolor) y escépticos (suspensión del juicio). Hoy estamos lejos de tales maestros. Ser feliz a toda costa casi se ha convertido en un imperativo, y esto conduce a una especie de «ansiedad por la felicidad» y los consiguientes sentimientos de culpa en la desafortunada hipótesis de no ser (de hecho, feliz). Por eso los libros de autoayuda con esta temáticas pretenden enseñarnos como si fuera un vademécum lo serio y lo gracioso. En resumen, una especie de «instrucciones de uso». Basta con decir que solo en 2016, se publicaron 300 libros con el título «felicidad», casi uno por día.

Precisamente por estas razones, quizás haya llegado el momento de «bajar el tono» simplemente preguntándonos: «¿Qué me hace feliz en este momento de la vida?». Porque no hay felicidad que vaya bien de 0 a 99 años. Depende de qué fase de nuestro ciclo de vida estamos atravesando. La ONU anualmente elabora la lista de los países más felices y en la que Dinamarca estaría en primer lugar, inventaron el método Hygge.

La palabra en sí es intraducible ,pero estaría cerca del significado de «intimidad, bienvenida, calidez». Para estar en este estado es necesario reflexionar sobre lo que realmente nos hace sentir bien y esto generalmente implica la relación: compartir espacios con otros, cocinar juntos … Por lo tanto, la felicidad debe encontrarse en las cosas pequeñas: la casa, los afectos, pero sobre todo las relaciones.

Mihaly Csikszentmihalyi, hace ya muchas décadas, habló del hecho de que somos más felices cuando estamos «en el flujo» o en un estado de intensa concentración en el que no hemos caído presa de la rumia. De esta manera, nuestra energía psíquica puede concentrarse en lo que realmente queremos lograr.

Podemos concluir con las palabras de Anaïs Nin:

«Ir a la luna no está tan lejos. El viaje más lejano es el que llevamos dentro «porque, agrego, es donde se oculta la verdadera» felicidad «

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Edificio Scala 2000

La capacidad de cambio. Psicólogo Málaga Centro Te Motivan

Las personas tienden a resistirse al cambio.

Lo hacemos por miedo, debido a la falta de hábito para involucrarnos o por ignorancia. Además, incluso las abuelas de antes repetían a menudo: «Quien deja el viejo camino por el nuevo, nunca sabe lo que encuentra».
Olvidamos que, de hecho, el cambio ocurre continuamente en nosotros y alrededor de nosotros, aunque no nos demos cuenta.

Sin embargo, hay una manera muy simple y efectiva de aprender, al contrario, de cambiar nuestros viejos patrones mentales, nuestras estructuras de pensamiento rígidas, y en última instancia nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo en general.

Cuántas veces comenzamos algo con una energía fuerte y una gran motivación, pero después de unos días o unas pocas semanas, perdemos tanto energía como motivación y volvemos a nuestros viejos hábitos, anulando siempre el cambio inicial que habíamos emprendido.

BJ Fogg, un psicólogo e investigador de la Universidad de Stanford, argumenta que el problema radica en el hecho de que generalmente nos fijamos objetivos demasiado ambiciosos con un riesgo de fracaso demasiado alto y una posterior desmotivación que se hace cargo cuando, precisamente, el objetivo no es alcanzado. Fogg, por lo tanto, sostiene que con objetivos menos ambiciosos y más manejables es posible obtener, en cambio, excelentes resultados.

Lehan Stemmet, investigador del Instituto de Tecnología de Manukau (Auckland), argumenta que para cambiar los comportamientos establecidos con el tiempo, no es necesario actuar de manera radical (arriesgando el fracaso como argumentaba Fogg), sino actuar con pequeños hábitos: cambiar los pequeños hábitos lleva a cambios más radicales a través del mecanismo de las pequeñas gratificaciones. Necesitamos pequeños éxitos que nos gratifiquen, que envíen el mensajea nuestro cerebro que somos capaces que podemos hacerlo y transmitirnos el sentimiento (comprobado por los hechos) de que somos capaces de cambiar, en pequeñas cosas para después cambiar las grandes.

De hecho, estos pequeños cambios en los hábitos tienen una fuerza tal que, con el tiempo, generan cambios más profundos en el comportamiento general.

Por otro lado, ¿a quién de ustedes comenzó a correr cuando comenzó a caminar? Ninguno. Pero todos ustedes (incluyéndome a mí) pasaron por la conciencia de que pudimos pararnos sin caernos, así que avanzamos unos pasos sin cansarnos y luego alargamos la distancia gradualmente, aumentamos el tiempo y, finalmente, corremos, incluso si no nunca lo habíamos hecho antes.

Fogg ha diseñado un programa llamado Tiny Habits que explica y ayuda a cambiar los hábitos pequeños. Su lema es: «Cuando aprendes el método de Tiny Habits, puedes cambiar tu vida para siempre».

Ah, lo olvidé: es importantísimol «recompensar» cada vez que se logra un éxito. Sin esta gratificación, sin el reconocimiento propio de nuestro valor, nuestro compromiso y nuestra capacidad para tener éxito, nuestro cerebro no memorizará esa actitud subyacente que puede resumirse en el lema: «Soy capaz de cambiar».

Será precisamente esta aptitud aprendida, para consolarnos y apoyarnos en el momento en que la vida nos enfrentará con esos momentos de crisis y nos impulsará a cambiar ese algo de nosotros mismos que ya no funciona y ya no nos sirve.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Reglas en la adolescencia: cómo hacerlas cumplir. Psicólogo Centro Te Motivan

El mayor esfuerzo para los padres es hacer cumplir las reglas, si los niños/as en cuestión son adolescentes, la fatiga se convierte en una batalla diaria.

Esta batalla comienza en la mañana cuando te levantas, con recomendaciones sobre la escuela, cómo comportarse y cómo terminar la velada:

– «Pon la habitación en orden antes de ir a la cama»

– «Deja de estar conectado a ese móvil»

– «Es posible que nunca coopere, esta casa no es un hotel!»

Probablemente todos los días se encuentre enumerando deberes y reglas que su hijo/a debería respetar, y al día siguiente rehaga la lista inútil e idéntica del día anterior.

Todo inútil.

Debes saber que la adolescencia en sí misma es un período de confrontación, y es impensable creer que un niño que está tratando de volar lejos de su nido está respetando las reglas.

Sin embargo, las reglas son fundamentales para crecer, estructuran la psique del niño/a, le dan la posibilidad de poder elegir el camino correcto en su viaje hacia la independencia.

Entonces, ¿qué puedes hacer para hacerte oír?

1er consejo: ¡su hijo/a adolescente no necesita padres autoritarios sino autoritativos!

Déjeme explicarle: las reglas deben ser compartidas y no impuestas, porque es necesario que comprendan si un determinado comportamiento es correcto o incorrecto.

2do consejo: tu hijo/a necesita consistencia!

Después de compartir ciertas reglas con su hijo/a, estas deben aplicarse siempre y no dependiendo de su estado de ánimo, su cansancio.

Debe ser claro para su hijo/a realiza un comportamiento incorrecto este sea valorado de forma objetiva, no puede depender de la hora del día ni del padre o madre que tenga enfrente.

Seguramente usted querrá que su hijo/a sea capaz de distinguir lo bueno de lo malo, saber cómo distinguir los comportamientos negativos de los positivos, saber la diferencia entre ser un individuo correcto o incorrecto.

Entonces, puede decir que ha desempeñado efectivamente el papel de educador/a, cuando su hijo/a implementará las enseñanzas recibidas en cada situación diaria y no solo en presencia de su control, o por temor al castigo.

Y para lograr esto, su hijo/a debe tener claros los objetivos educativos de esas reglas, de modo que no las viva como reglas impuestas, tanto que se respeten incluso en su ausencia.

Para lograr esto, debe aprender a comunicarse con su hijo/a, para que pueda entender las reglas e interiorizarlas, y si las rompe, sabe que puede hablar en voz baja al respecto, asumiendo las consecuencias con responsabilidad, pero sin tragedia ni culpa.

Aquí hay algunas actitudes y frases que SERÍA CONVENIENTE EVITAR :

1) No base todo en el autocontrol. Su hijo/a debe pensar que puede expresar lo que siente.

Déjelo hablar, déjele que le diga lo que piensa acerca de cierta regla.

2) No se comunique con su hijo/a usando imperativos categóricos: «Debe o no debe …»

Es como pedirle al niño/a que se adhiera a las órdenes y expectativas que tienen que ver con lo que piensa y quiere y no con sus emociones o sentimientos.

Nunca le contará sobre su transgresión si la educación se vive como un moralista.

3) No sea juez/a absoluto. La frase recurrente de los chicos/as es: «mis padres piensan que siempre tienen la razón».

La comunicación se interrumpe, su hijo/a experimentará frustración de que todo lo que diga será inútil.

4) No siempre dé su opinión primero sobre las cosas que suceden, escuche lo que su hijo/a piensa de esa situación.

Pregúntele por qué no puede o no quiere seguir esa regla.

5) Recuérdele siempre que lo está escuchando, evitando juicios sumarios sobre lo que sucedió.

En esta o en situaciones similares, intente junto con su hijo/a resaltar las emociones que está sintiendo en esa situación, esta actitud crea las condiciones para una alianza y permitirá que el niño/a se pueda comunicar.

Póngase de acuerdo sobre cuáles deberían ser las reglas más importantes a seguir, las que su familia considera básicas para crear valores sólidos.

Haga que su hijo/a se considere parte de su proyecto educativo, esto facilitará el cumplimiento de las reglas y, si se rompen, hará que su castigo sea más «justo».

Los padres y madres deben ser los primeros en aclarar qué reglas son importantes y esenciales para el crecimiento evolutivo de sus hijos/as, y ser modelos de ejemplos coherentes a través de actitudes que reproducen prácticamente lo que enseñan con palabras.

Durante mis sesiones veo padres perdidos que a menudo me dicen:

– «Es muy difícil hacer lo que nos dices, y nos damos cuenta de que a menudo cometemos errores, ¿cómo podemos hacerlo?»

El trabajo de crianza de los hijos/as es uno de los más hermosos que puede haber, pone en juego tu mundo interior y te hace entrar en una relación con las personas a las que estás más apegado: tus hijos/as.

¿Tiene las herramientas para hacer este trabajo extenuante pero fantástico para protegerse de cometer errores?

No siempre

Sin embargo, conocer estas herramientas le permite estar más al tanto de sus acciones y cómo pueden afectar las vidas de sus hijos/as.

Si lo sabe, puede comprender en qué se equivocó y recuperarse, estableciendo acciones reparadoras; por el contrario, si actúa sobre la ola de emociones, puede cerrar definitivamente la comunicación con su hijo/a.

Entonces un niño/a desobediente será el último de tus problemas.

Continúe siguiéndome en el blog y será más fácil adquirir las herramientas para lidiar con un período tan complejo como la adolescencia de su hijo/a, y si lo desea, puede escribirme a info@centrotemotivan.es

Psicólogo Te Motivan

Hilera 8 , Málaga

Carlos Casaleiz

650484484

 

Premios y castigos vs consecuencias naturales o lógicas: cómo educar mejor a su hijo/a.

 

La mayoría de los psicólogos y psicólogas creemos que el uso de los castigos (así como las recompensas) inhiben el desarrollo de la autodisciplina. A menudo, los padres y madres usan estas soluciones, pero al hacerlo, se les niega la oportunidad de crecimiento, de tomar decisiones incondicionales, de asumir responsabilidades. En lugar de aprender a analizar las diferentes situaciones, el niño/a tenderá a tener conductas dictadas por lo que podría ser la reacción del adulto: la recompensa o el castigo.

Muy diferente es el modelo educativo en el que se enfoca en comprender las consecuencias naturales o lógicas, motivando y explicando cada situación que se presenta. Con este método definitivamente más socrático, los niños/as aprenderán a tomar decisiones responsables y no forzadas y los ayudarán a ser independientes sin el uso de gritos, castigos o amenazas.

Los niños/as ya no actuarán por miedo al castigo. El uso de las consecuencias naturales llevará a los niños/as a tomar las decisiones correctas porque sabrán cuáles son las consecuencias de sus acciones. De esta manera, los niños/as tendrán la oportunidad de aprender del orden natural de las cosas.

Es esencial que los niños/as puedan ver la conexión entre la acción y las consecuencias para comprender el impacto que tienen sus decisiones, tanto sobre ellos mismos como sobre los demás.

Analizamos cuándo utilizar consecuencias naturales o lógicas.

En cuanto a las consecuencias naturales, es posible reemplazarlos con castigos con todo tipo de comportamiento.

Aquí hay algunos ejemplos para ayudarle a entender los métodos educativos.

  • Estás a punto de salir al parque y tu hijo/a se niega a ponerse los zapatos. Consecuencia natural: debe sentarse con usted en lugar de jugar porque no es seguro correr al patio de recreo sin zapatos
  • El niño/a corre por la casa. Consecuencia natural: un objeto se rompe porque es golpeado y para reembolsarlo se usará el dinero que ha guardado o su dinero de bolsillo semanal.
  • Durante la comida el niño/a tira toda la comida al suelo. Consecuencia natural: no podrás comer.
  • El niño/a no recoge su ropa interior. Consecuencia natural: no se podrá lavar y como consecuencia no la encontrará limpia.

Sin embargo, sucede que nos enfrentamos a situaciones que no tienen una consecuencia natural inmediata o que están muy lejos en el futuro para ser eficaces (por ejemplo, no querer lavarse los dientes llevará a una futura caries, pero no tiene consecuencias inmediatas)

En estos casos podemos confiar en las consecuencias lógicas creadas por los adultos.

Aquí hay algunos ejemplos de consecuencias lógicas:

  • El niño juega en el jardín y le pediste que prestara atención a las flores, pero todavía las pisotea. Consecuencia lógica: pedirle que entre. Si él no puede ser respetuoso con tu jardín, ni siquiera podrá jugar con él.
  • Tu hijo empuja a otro niño en el parque. Consecuencia lógica: explíquele a su hijo que no puede confiar en él y que se quedará con usted hasta que esté seguro de que jugará con calma y seguridad sin empujar a otros compañeros.
  • Tu hijo se enfada cada vez que tiene que recogerlo de la casa de un amigo. Consecuencia lógica: rechace la próxima invitación a jugar con amigos y explíquele a su hijo que ya no puede ir hasta que pueda jugar y abandonar la casa de su amigo con calma.

Elegir cómo educar a sus hijos es algo muy personal e incluso complicado. Esta es una excelente alternativa a los métodos tradicionales y sus hijos crecerán de manera independiente y podrán tomar las decisiones correctas.

Psicólogo Te Motivan

Hilera 8, Málaga

Carlos Casaleiz

650484484

Emociones y redes sociales. Psicólogo Málaga Centro Te Motivan

 

Un estudio reciente realizado por Murphy Research, comisionado por la red social Snapchat, mostraría cómo el uso de Twitter causaría ansiedad y depresión, a diferencia de Snapchat que funcionaría bien.

Felicidad y redes sociales.

El objetivo del estudio fue comprender el impacto que las plataformas de compartir de nuestra vida privada tienen en nosotros los usuarios. De hecho, el estudio preguntó qué emociones sentían los participantes mientras se usaban las diferentes redes sociales. Aquellos en los que se ven o crean videos, como Snapchat, pero también Instagram y YouTube, harían que los usuarios se sientan más satisfechos que Facebook y Twitter: abrumados, culpables, aislados y solitarios.

La investigación, llevada a cabo en aproximadamente 1000 sujetos entre las edades de 13 y 44 años, mostraría que nuestro uso de las aplicaciones y las redes sociales no es accidental, porque tal vez en ese momento no tengamos una mejor manera de hacerlo y nos aburramos (incluso el aburrimiento, de todos modos es una emoción), pero debido a que nos guiamos por una razón específica, de la cual quizás no estamos enteramente conscientes, la de regular nuestras emociones.

Obviamente, el hecho de que el estudio fue encargado por una red social interesada, con razón, para convencernos de que pasar el mayor tiempo posible con nuestro móvil es bueno y correcto, nos pone en alerta con respecto a la bondad de estos resultados. Sin embargo, el estudio ofrece un interesante punto de partida para la reflexión.

Las emociones mueven el mundo, el nuestro.

Ajustar nuestras emociones es el motor de nuestra vida. Cualquier acción o gesto, aunque sea mínimo, tiene este propósito. Básicamente, lo que queremos es sentirnos bien y ser felices, especialmente en el momento presente, no mañana o dentro de diez años. Queremos sentirnos así hoy. Tratamos de organizar nuestras vidas, en consecuencia, para probar emociones positivas con la mayor frecuencia posible.

Para dar algunos ejemplos, es por esta razón que probablemente hacemos compras incluso cuando no deberíamos o no las necesitamos. Esta es la razón por la que pasamos la tarde jugando videojuegos, en lugar de estudiar lo que se espera de nosotros. Porque a corto plazo estamos bien y felices. Poco importa si nos sentimos ansiosos por nuestra cuenta en rojo o por qué tenemos un examen al día siguiente. De hecho, una perspectiva de regulación emocional, para evitar esa ansiedad, pasaríamos el resto del mes ahorrando dinero y el resto de la semana estudiando.

Usa las redes sociales conscientemente.

Las redes sociales están construidas para provocar emociones agradables en todos nosotros. Pensemos en «me gusta» o el emoticono representado por el pequeño corazón, es una gratificación. Una recompensa que recibimos por nuestras imágenes, nuestros pensamientos, nuestras acciones. Cuanto mayor es el número de «me gusta», más nos sentimos recompensados. Cuanto más nos sentimos recompensados, más sentimos la necesidad. Este esquema también es el que da lugar a cualquier dependencia, de modo que al final lo que hacemos ya no se guía por el placer, sino por la necesidad de que ese placer se dispare dentro de nosotros.

Por estas razones, un estudio de este tipo también es interesante para nosotros los usuarios. Nos da la oportunidad de reflexionar sobre por qué las redes sociales son tan importantes para nosotros y si realmente debieran de serlo. Está claro que ejerce en última instancia una falsa ilusión de recompensa. Porque al final siempre vale la pena decir: mejor un huevo hoy que una gallina mañana.

¿O no?

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

 

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