¿Es realmente posible cambiar los malos hábitos? Casaleiz Psicología 644 299 079

¿Ha estado tratando de dejar de fumar o gastar dinero en cosas que no necesita durante años o para detener otros comportamientos que le causan molestias pero que no puede eliminar?

Los malos hábitos suelen estar muy arraigados y son difíciles de eliminar.

No es solo una cuestión de fuerza de voluntad y autocontrol. Los malos hábitos consolidados responden a algunas necesidades básicas y nos permiten obtener sensaciones que deseamos intensamente, incluso si traen consigo muchas consecuencias negativas, por esta razón luchamos tanto para dejarlos ir.

Para perderlos, es importante cambiar el patrón mental que es la base de la fijación.

Estos son los primeros pasos básicos para cambiar los malos hábitos:

  • Escucharte. Trate de entender qué necesidad está tratando de satisfacer. El primer paso fundamental para cambiar un mal hábito es pensar en las razones que lo empujan a ponerlo en práctica.
  • Busque una forma alternativa y más saludable de satisfacer esa necesidad. Recuerde que si alimenta una necesidad, es importante, y no puede pretender no alimentarla e ignorarla. Volverá y, en poco tiempo, se encontrará recuperando los comportamientos habituales. Libera tu mente y da espacio a toda tu creatividad, piensa si se le ocurren otras formas más saludables de satisfacer esa necesidad.
  • Fíjese una meta concreta y alcanzable. Quiero perder peso o gastar menos dinero es un objetivo demasiado general, tienes que cuantificar cuánto quiere perder peso o ahorrar. Recuerde siempre que el objetivo debe ser realista y alcanzable, de lo contrario está destinado a fracasar.
  • Dése un tiempo razonable. Establezca una cantidad de tiempo razonable para alcanzar su objetivo y luego haga un balance de lo que funcionó o falló. Finalmente, recalibre su objetivo para hacerlo más realista.
  • Continúe paso a paso: debe ir en pequeños pasos y aumentar gradualmente el nivel de dificultad.
  • Piense en el día en que ya no tendrá su mal hábito tan odiado, concéntrese en las emociones y sentimientos positivos que siente y en todas las mejoras que podrían ocurrir en su vida.
  • Busque un entrenador, un aliado que pueda estimularlo sin prejuicios y que pueda celebrar sus éxitos con usted, una especie de entrenador que lo alienta a no darse por vencido.
  • Rompa los automatismos. Los hábitos a menudo están vinculados a automatismos y rutinas. ¡Cambia, cambia, cambia! Desde el camino que va a trabajar hasta la organización de su día. Haz pequeños cambios, ponte a prueba, demuestra que la rutina puede romperse,
  • Reconozca sus grandes éxitos. ¡Dése un premio que recuerde que lo hizo y que cambiar es agotador pero siempre posible!

 

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Perdón y Reconciliación.

¿Qué no es perdón?

– Perdonar no significa olvidar, porque si olvidamos el error inmediatamente no habría necesidad de perdonar.

– Perdonar no es justificar porque esto implicaría decir que la acción que hemos sufrido es un acto legal por parte de quienes lo llevaron a cabo e incluso en este caso no habría necesidad de perdonar.

– Perdonar no significa cancelar el error inmediatamente y volver a la situación anterior, esto significaría cancelar por completo la acción de aquellos que nos causaron dolor y esto significaría decir que el perdón está dotado de una especie de poder mágico, pero no es así, con El perdón borra las consecuencias que conlleva el mal sufrido, como el resentimiento, el deseo de venganza, pero el dolor que se siente no puede ser cancelado.

¿Qué es el perdón?

Para perdonar, primero es necesario reconocer que usted ha sufrido una acción injusta o inmoral y está sujeto al libre albedrío de la persona que lo cometió.

El perdón es un acto unilateral que la víctima hace porque quiere liberarse de una relación con el culpable dominado por emociones negativas como el resentimiento y el odio, dándose la esperanza de poder curar las heridas infligidas injustamente por el culpable. Además, la persona ofendida al hacerlo también le da a quienes le causaron sufrimiento la oportunidad de liberarse de una imagen de sí mismo como una persona culpable, portador de una deuda con la víctima. Esto libera a ambas personas y es dentro de esta área de libertad que se puede abrir el camino hacia la «reconciliación».

Reconciliacion

Es importante tener en cuenta que puede haber perdón sin reconciliación y que este último es un proceso diádico que involucra tanto a la víctima como al culpable de primera mano.

De hecho, para que tenga lugar la reconciliación, es necesario que la víctima y el culpable estén motivados para reparar su relación mutua y que traduzcan sus intenciones en actos concretos, en comportamientos e intercambios, como para sanar la relación. La reconciliación establece el resultado de una serie de intercambios interactivos entre el individuo ofendido y la persona responsable del acto, a través del cual los dos llegan a recomponer, gracias a un esfuerzo conjunto, su relación mutua.

 

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