¿Existe la pareja perfecta? 644 299 079

¿Pareja perfecta o amor maduro?

Desde pequeños estábamos acostumbrados a creer en el príncipe azul: estábamos acostumbrados a ver el amor como nuestro salvavidas. Hoy la mayoría de nosotros tenemos una idea muy específica del amor, que se considera el centro de nuestra vida.

Esto no está mal: está mal creer que una pareja debe ser perfecta para ser feliz.

Está mal creer que hay una persona perfecta para nosotros.

La perfección no existe cuando se trata de personas y sentimientos.

Para el éxito de una relación de pareja no se debe esperar la perfección del otro y un idilio para siempre, pero el compromiso, la responsabilidad, el «sacrificio» y la adaptación son fundamentales.

 

¿Qué nos atrae?

En general, se cree que para estar juntos tenemos que ser iguales, pero no siempre funciona así. Muchas veces nos atraen personas totalmente diferentes a nosotros y no es de extrañar: la persona indicada para nosotros no es nuestra fotocopia, la que siempre nos hace tomar las mejores decisiones; la persona adecuada para nosotros es en realidad la que nos ayuda a desafiar nuestros límites siendo diferentes a nosotros.

Si lo pensamos bien, estar junto a una persona similar a nosotros no ayudaría a hacer grandes cambios en nuestra vida, estar en cambio con una persona diferente puede llevarnos a enfrentarnos a situaciones diferentes: es precisamente el caso de decir que los opuestos muchas veces se atraen y esto puede suceder no solo porque nos atrae la idea de tener una relación con una persona diferente a nosotros, sino también porque nos atrae el riesgo y la curiosidad por descubrir cosas nuevas y, cuando nuestro cerebro advierte de situaciones de riesgo, no puede que sentirse atraído por ella, desatando una gran pasión.

¿Existe la pareja perfecta?

La pareja perfecta no existe; Sin embargo, existen parejas maduras que se caracterizan por un amor sano, estable, en el que el compromiso y la empatía están presentes. Por otro lado, para crecer, el amor necesita precisamente esto: un compromiso constante que debe ir acompañado de cuidado y atención.

Como todos sabemos, en un primer momento la pareja pasa por la fase de enamoramiento en la que prima el aspecto físico y las sensaciones corporales y sexuales. Sin embargo, a medida que avanza, otras cosas y dinámicas también adquieren valor.

Nos damos cuenta de que para estar con una persona es necesario salir de la perspectiva del ego para entrar en la de nosotros.

De lo contrario, ¿por qué estamos hablando de parejas?

Evidentemente es fundamental poder mantener un equilibrio entre lo que son tus espacios individuales y los comunes, sin olvidar que la pareja no tiene que resolver nuestros problemas, sino compartir nuestras batallas y experiencias personales con nosotros.

¿Cuándo madura una relación?

En este punto es necesario destacar los ingredientes que pueden ayudarnos a tener una relación sana y madura.

En primer lugar, solo puede haber aceptación: hablar de esto significa precisamente afirmar que la perfección no existe. La aceptación, de hecho, presupone aceptar al otro con sus limitaciones y defectos: sólo así podemos estar cómodos con otra persona: aceptándolo y sintiéndonos aceptados.

Otro ingrediente importante sólo puede ser el respeto: un respeto que, sin embargo, debe ser mutuo y que debe basarse en una sólida estima por el otro: sólo estimando y respetando al otro podemos asegurar que nuestra relación de amor crecer más y más fuerte.

Solo respetando los valores del otro, sus características, podemos crecer juntos, sin anular a los que nos rodean.

En la base de todo esto debe haber una comunicación efectiva y empática: por supuesto, en las parejas es legítimo tener peleas, insatisfacciones, pero si todo se maneja a través de una comunicación efectiva, solo se puede fortalecer la relación.

Si los conflictos se gestionan a través de la escucha activa, poniéndose en la piel del otro, la relación solo puede beneficiarse de ellos: por tanto, no se necesitan críticas ni resentimientos: hay que saber hablar entre ellos, pero sobre todo saber escucharse.

Ser cómplices: esto tampoco puede y no debe faltar: la complicidad en la pareja es fundamental.

En una relación es importante que los dos individuos puedan compartir emociones positivas y negativas, sabiendo que pueden contar el uno con el otro no solo en los momentos felices, sino también en los oscuros. La complicidad, para ser considerada como tal, debe incluir ingredientes como apoyo, comprensión y consideración del otro.

Pero sobre todo compartir: una pareja madura también debe saber compartir, vivir actividades, situaciones juntos: todo esto solo puede permitirles conocerse mejor y sobre todo dar nuevos insumos y estímulos a la propia relación.

Creatividad, vida y energía: sí, porque una pareja también necesita esto para ser madura y feliz.

No perfecto, pero si satisfechos.

 

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¿Qué es el silencio sexual?

¿Has oído hablar del silencio sexual? Suele ocurrir que algunas mujeres o algunos hombres no sienten el deseo de hacer el amor con su pareja o, en general, que no tienen ganas de acostarse con alguien, aunque sean solteros.

Esto es exactamente lo que queremos decir cuando hablamos de silencios sexuales. Pero, qué puede llevarnos a manifestar esta carencia?

¿Qué se entiende por silencio sexual?

Como dijimos anteriormente, puede suceder que algunas personas no tengan el deseo de mantener relaciones entre sí y, por lo tanto, de experimentar el silencio sexual.

Es posible que la mayoría de nosotros no sepa esto, pero el deseo sexual no es algo que se presente de la misma manera en todas las personas, ya que se ve afectado por varios factores y lo veremos en breve.

Seguramente en la vida le puede pasar a cualquiera que no quiera hacer el amor con su pareja, pero la pregunta cambia cuando ese desinterés perdura en el tiempo y lleva al malestar. Esta falta de deseo puede estar asociada a un trastorno real si durante seis meses el sujeto en cuestión no tiene un interés erótico y muestra una falta total de pensamientos eróticos.

Pero, cuál es la base de todo esto?

Causas de la disminución del deseo sexual

Entre las causas ciertamente podemos incluir el estrés, pero no solo eso: puede suceder que un tema llegue a eclipsar el sexo, que necesita tiempo y mucha calma, debido a un período bastante estresante.

En la base también puede haber problemas relacionales, variaciones hormonales o una educación muy rígida sobre la sexualidad. En cuanto a las variaciones hormonales, cabe destacar que las hormonas son fundamentales si hablamos de deseo sexual, ya que son precisamente las variaciones hormonales las que alteran la libido.

Piense en una mujer que se acerca al período de la menopausia: al producir menos testosterona, solo puede tener un menor deseo de hacer el amor. Varias enfermedades físicas también pueden conducir a este silencio sexual.

En algunos casos, sin embargo, puede derivar de la falta de atracción física hacia la pareja o del hecho de que el amor ha terminado o, de nuevo, también puede depender del hecho de que uno no se sienta bien con su cuerpo o de haber experimentado trauma en el pasado, malas experiencias que pueden generar una relación postraumática con el sexo en los afectados.

Como hemos dicho, el silencio sexual también puede afectar a los solteros.

En este caso, la falta de ganas de mantener relaciones sexuales puede estar asociada al miedo a volver a meterse en el juego y, por tanto, a la actitud de querer encerrarse en el propio mundo, quizás a raíz de una decepción sentimental que se ha sufrido.

¿Cómo superar el silencio sexual?

Como hemos visto, las causas pueden ser diferentes: por eso decíamos que el deseo sexual está condicionado por varios factores y dinámicas.

Llegados a este punto quizás te estés preguntando qué hay que hacer para desbloquear la situación: sin duda es importante comprender las causas que, como hemos visto, pueden ser de diferente naturaleza, física o psicológica.

Para poder vivir y afrontar este problema, también se pueden seguir valiosos consejos, veámoslos a continuación.

  • Acepta el problema y date cuenta de que nuestro cuerpo también puede llegar a vivir estos momentos de silencio sexual. Ciertamente no es algo que no pueda o no deba suceder, por lo que es fundamental aceptar lo que sientes o más bien lo que no sientes. Ignorarlo ciertamente no te ayudará a resolver tu problema, todo lo contrario.
  • Habla con tu pareja al respecto. Si estás en pareja, debes involucrar a tu pareja para que comprenda lo que estás sintiendo. El riesgo, de hecho, es que podría insistir e intentar acercarse a ti, provocando cualquier cosa menos el deseo sexual.
  • Restaura la intimidad de antaño. Además, si sois pareja, puede resultar útil intentar restablecer la complicidad del pasado. Intenta crear momentos románticos y desenfadados para las parejas, con el fin de reavivar el deseo y la confianza en el otro.
  • Confía en los demás. Si eres soltero, intenta salir de tu zona de confort y ábrete al mundo tratando de pasar el rato con gente interesante. Solo así podrás intentar recuperar la confianza en los demás.
  • Pide ayuda: Si te das cuenta de que la falta de deseo sexual sigue persistiendo, pide ayuda a un psicólogo profesional para intentar entender no solo si el problema tiene raíces en la pareja o no, sino también qué puedes hacer para solucionarlo. .

 

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Viaje a la emoción del miedo. Casaleiz Psicólogo Málaga

Otra emoción fundamental con valor adaptativo es el miedo. Esta emoción advierte a la persona de un posible peligro para que pueda enfrentarlo o huir como reacción.

También fisiológicamente, el cuerpo asume una posición más alerta y atenta gracias al aumento de la frecuencia cardíaca, la respiración, la liberación de adrenalina, oxitocina (amor y miedo) y cortisol (estrés).

Hoy el problema relacionado con las experiencias de miedo se refiere a cuando estos se manifiestan de forma aparentemente descontextualizada, exagerada o sin una razón lógica: por ejemplo lo que ocurre en las fobias.

Aquí, en estos casos, el miedo ya no es un recurso adaptativo amistoso, sino que se vuelve disfuncional. Un verdadero obstáculo para nuestras oportunidades de vida en el mundo al afectar todas las áreas de nuestra vida, desde las relaciones hasta el trabajo.

Además del escape / ataque, existen otras modalidades relacionadas con el miedo en la naturaleza:

  • congelación (inmovilidad física mientras piensa en una estrategia para salvarse del peligro)
  • fingir estar muerto.

En el mundo actual, los equivalentes de estas dos modalidades se pueden encontrar en las vivencias de eventos traumáticos (abuso, violencia, guerras).

El miedo suele estar relacionado con un peligro real y se diferencia de la ansiedad en que esta última está vinculada a pronósticos negativos sobre eventos importantes o experimentados como peligrosos (por ejemplo, realizar un examen en la Universidad).

Del miedo a la fobia

El miedo se convierte en fobia cuando existe un miedo exagerado a un evento que en realidad no representa un peligro real. Por ejemplo, la melisofobia o el miedo a las abejas no representa un peligro real si no eres alérgico y si hay una sola abeja, ¡pero ciertamente la situación cambia si eres alérgico y si terminas dentro de una colmena!

El factor discriminatorio entre miedo y fobia radica precisamente en esto: la evitación de lo que asusta hasta el punto de limitar la vida sin que exista un peligro real.

Hay muchas fobias y miedos desproporcionados y desmotivados y para superarlos es importante hablar de ellos con un psicólogo . Sobre todo porque, en algunos casos, esconden correlaciones con hechos traumáticos pasados ​​y en otras situaciones reemplazan otras ansiedades con raíces mucho más profundas.

Sin embargo, no olvidemos que una cierta cantidad de miedo en la vida cotidiana es saludable y podemos aceptarlo para convertirlo en un recurso amigable.

Si necesita ayuda, no dude en ponerse en contacto conmigo.

 

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¿Es realmente posible cambiar los malos hábitos? Casaleiz Psicología 644 299 079

¿Ha estado tratando de dejar de fumar o gastar dinero en cosas que no necesita durante años o para detener otros comportamientos que le causan molestias pero que no puede eliminar?

Los malos hábitos suelen estar muy arraigados y son difíciles de eliminar.

No es solo una cuestión de fuerza de voluntad y autocontrol. Los malos hábitos consolidados responden a algunas necesidades básicas y nos permiten obtener sensaciones que deseamos intensamente, incluso si traen consigo muchas consecuencias negativas, por esta razón luchamos tanto para dejarlos ir.

Para perderlos, es importante cambiar el patrón mental que es la base de la fijación.

Estos son los primeros pasos básicos para cambiar los malos hábitos:

  • Escucharte. Trate de entender qué necesidad está tratando de satisfacer. El primer paso fundamental para cambiar un mal hábito es pensar en las razones que lo empujan a ponerlo en práctica.
  • Busque una forma alternativa y más saludable de satisfacer esa necesidad. Recuerde que si alimenta una necesidad, es importante, y no puede pretender no alimentarla e ignorarla. Volverá y, en poco tiempo, se encontrará recuperando los comportamientos habituales. Libera tu mente y da espacio a toda tu creatividad, piensa si se le ocurren otras formas más saludables de satisfacer esa necesidad.
  • Fíjese una meta concreta y alcanzable. Quiero perder peso o gastar menos dinero es un objetivo demasiado general, tienes que cuantificar cuánto quiere perder peso o ahorrar. Recuerde siempre que el objetivo debe ser realista y alcanzable, de lo contrario está destinado a fracasar.
  • Dése un tiempo razonable. Establezca una cantidad de tiempo razonable para alcanzar su objetivo y luego haga un balance de lo que funcionó o falló. Finalmente, recalibre su objetivo para hacerlo más realista.
  • Continúe paso a paso: debe ir en pequeños pasos y aumentar gradualmente el nivel de dificultad.
  • Piense en el día en que ya no tendrá su mal hábito tan odiado, concéntrese en las emociones y sentimientos positivos que siente y en todas las mejoras que podrían ocurrir en su vida.
  • Busque un entrenador, un aliado que pueda estimularlo sin prejuicios y que pueda celebrar sus éxitos con usted, una especie de entrenador que lo alienta a no darse por vencido.
  • Rompa los automatismos. Los hábitos a menudo están vinculados a automatismos y rutinas. ¡Cambia, cambia, cambia! Desde el camino que va a trabajar hasta la organización de su día. Haz pequeños cambios, ponte a prueba, demuestra que la rutina puede romperse,
  • Reconozca sus grandes éxitos. ¡Dése un premio que recuerde que lo hizo y que cambiar es agotador pero siempre posible!

 

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Perdón y Reconciliación.

Perdón y Reconciliación.

¿Qué no es perdón?

– Perdonar no significa olvidar, porque si olvidamos el error inmediatamente no habría necesidad de perdonar.

– Perdonar no es justificar porque esto implicaría decir que la acción que hemos sufrido es un acto legal por parte de quienes lo llevaron a cabo e incluso en este caso no habría necesidad de perdonar.

– Perdonar no significa cancelar el error inmediatamente y volver a la situación anterior, esto significaría cancelar por completo la acción de aquellos que nos causaron dolor y esto significaría decir que el perdón está dotado de una especie de poder mágico, pero no es así, con El perdón borra las consecuencias que conlleva el mal sufrido, como el resentimiento, el deseo de venganza, pero el dolor que se siente no puede ser cancelado.

¿Qué es el perdón?

Para perdonar, primero es necesario reconocer que usted ha sufrido una acción injusta o inmoral y está sujeto al libre albedrío de la persona que lo cometió.

El perdón es un acto unilateral que la víctima hace porque quiere liberarse de una relación con el culpable dominado por emociones negativas como el resentimiento y el odio, dándose la esperanza de poder curar las heridas infligidas injustamente por el culpable. Además, la persona ofendida al hacerlo también le da a quienes le causaron sufrimiento la oportunidad de liberarse de una imagen de sí mismo como una persona culpable, portador de una deuda con la víctima. Esto libera a ambas personas y es dentro de esta área de libertad que se puede abrir el camino hacia la «reconciliación».

Reconciliacion

Es importante tener en cuenta que puede haber perdón sin reconciliación y que este último es un proceso diádico que involucra tanto a la víctima como al culpable de primera mano.

De hecho, para que tenga lugar la reconciliación, es necesario que la víctima y el culpable estén motivados para reparar su relación mutua y que traduzcan sus intenciones en actos concretos, en comportamientos e intercambios, como para sanar la relación. La reconciliación establece el resultado de una serie de intercambios interactivos entre el individuo ofendido y la persona responsable del acto, a través del cual los dos llegan a recomponer, gracias a un esfuerzo conjunto, su relación mutua.

 

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