La capacidad de cambio. Casaleiz Psicólogo Málaga

Las personas tienden a resistirse al cambio.

Lo hacemos por miedo, debido a la falta de hábito para involucrarnos o por ignorancia. Además, incluso las abuelas de antes repetían a menudo: «Quien deja el viejo camino por el nuevo, nunca sabe lo que encuentra».
Olvidamos que, de hecho, el cambio ocurre continuamente en nosotros y alrededor de nosotros, aunque no nos demos cuenta.

Sin embargo, hay una manera muy simple y efectiva de aprender, al contrario, de cambiar nuestros viejos patrones mentales, nuestras estructuras de pensamiento rígidas, y en última instancia nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo en general.

Cuántas veces comenzamos algo con una energía fuerte y una gran motivación, pero después de unos días o unas pocas semanas, perdemos tanto energía como motivación y volvemos a nuestros viejos hábitos, anulando siempre el cambio inicial que habíamos emprendido.

BJ Fogg, un psicólogo e investigador de la Universidad de Stanford, argumenta que el problema radica en el hecho de que generalmente nos fijamos objetivos demasiado ambiciosos con un riesgo de fracaso demasiado alto y una posterior desmotivación que se hace cargo cuando, precisamente, el objetivo no es alcanzado. Fogg, por lo tanto, sostiene que con objetivos menos ambiciosos y más manejables es posible obtener, en cambio, excelentes resultados.

Lehan Stemmet, investigador del Instituto de Tecnología de Manukau (Auckland), argumenta que para cambiar los comportamientos establecidos con el tiempo, no es necesario actuar de manera radical (arriesgando el fracaso como argumentaba Fogg), sino actuar con pequeños hábitos: cambiar los pequeños hábitos lleva a cambios más radicales a través del mecanismo de las pequeñas gratificaciones. Necesitamos pequeños éxitos que nos gratifiquen, que envíen el mensajea nuestro cerebro que somos capaces que podemos hacerlo y transmitirnos el sentimiento (comprobado por los hechos) de que somos capaces de cambiar, en pequeñas cosas para después cambiar las grandes.

De hecho, estos pequeños cambios en los hábitos tienen una fuerza tal que, con el tiempo, generan cambios más profundos en el comportamiento general.

Por otro lado, ¿a quién de ustedes comenzó a correr cuando comenzó a caminar? Ninguno. Pero todos ustedes (incluyéndome a mí) pasaron por la conciencia de que pudimos pararnos sin caernos, así que avanzamos unos pasos sin cansarnos y luego alargamos la distancia gradualmente, aumentamos el tiempo y, finalmente, corremos, incluso si no nunca lo habíamos hecho antes.

Fogg ha diseñado un programa llamado Tiny Habits que explica y ayuda a cambiar los hábitos pequeños. Su lema es: «Cuando aprendes el método de Tiny Habits, puedes cambiar tu vida para siempre».

Ah, lo olvidé: es importantísimol «recompensar» cada vez que se logra un éxito. Sin esta gratificación, sin el reconocimiento propio de nuestro valor, nuestro compromiso y nuestra capacidad para tener éxito, nuestro cerebro no memorizará esa actitud subyacente que puede resumirse en el lema: «Soy capaz de cambiar».

Será precisamente esta aptitud aprendida, para consolarnos y apoyarnos en el momento en que la vida nos enfrentará con esos momentos de crisis y nos impulsará a cambiar ese algo de nosotros mismos que ya no funciona y ya no nos sirve.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

¿Te gustaría cambiar de vida?

Con mucha frecuencia, se observa a las personas que viven en condiciones de incomodidad y que piensan que la solución a sus problemas puede ser hacer un cambio radical en sus vidas, por ejemplo, cambiando de trabajo, ciudad, hogar, etc. Por ejemplo, una persona que está incómoda en el lugar de trabajo debido a conflictos con colegas y superiores podría pensar que lo mejor es cambiar de compañía.

La elección de abandonar ciertos contextos y buscar otros nuevos no parece ser tan raro en caso de dificultades y problemas de diversos tipos. Muchas personas lo hacen y muchas personas querrían hacerlo, pero luego se rinden por razones económicas u organizativas. Sin embargo, el intento de «cambiar la vida» ante los problemas no siempre es la mejor estrategia por una variedad de razones.

En primer lugar, en algunos casos existe el riesgo de no resolver el problema de una manera definitiva porque no se debe excluir que ciertas circunstancias desagradables también pueden ocurrir nuevamente en otros contextos y áreas. Si cambia de trabajo porque se siente mal con sus colegas, ¿quién le asegura que esto no sucederá en otro trabajo? Si cambia de casa porque no puede soportar a sus vecinos, ¿quién le dice que la situación será mejor en otros lugares? Si cambias de ciudad porque estás en un estado de depresión, pasividad y aislamiento, ¿tienes la certeza de que todo este malestar pasará cuando te encuentres en una ciudad diferente?

Obviamente, esto no significa que la elección de cambiar la vida siempre sea incorrecta y no sea efectiva, sino que debe ser ponderada adecuadamente. Algunos elementos sobre los que es importante empezar a reflexionar son los siguientes:

¿Cuál es la probabilidad de que los problemas que tiene en este momento se puedan resolver cambiando su vida?

¿Existe, por otra parte, la posibilidad de que permanezcan o que vuelvan a aparecer después de un tiempo?

¿Has tratado de resolver el problema en la situación actual sin cambiar tu vida?

¿Crees que valdría la pena hacer intentos en esta dirección?

Si piensa que cambiar su vida es lo mejor que puede hacer, ¿ha considerado cuáles podrían ser las desventajas de esta elección? Generalmente, cada decisión tiene ventajas y desventajas y cada cambio importante, incluso el más positivo, es potencialmente muy estresante. ¿Has reflexionado sobre estos aspectos y cómo gestionarlos?
Decidir cambiar tu vida cuando tienes problemas puede ser arriesgado porque en estos momentos, a menudo, las personas se encuentran en un estado de gran confusión y esto puede hacer que tomen decisiones apresuradas y completamente inapropiadas. Por lo tanto, no es posible excluir la posibilidad de que uno pueda lamentar la decisión tomada en el futuro y no siempre es tan fácil regresar.

Finalmente, abandonar una situación difícil a menudo equivale a un escape real y cuando huyes constantemente, gradualmente te vuelves incapaz de enfrentar las situaciones complejas y estresantes que siempre surgirán en la vida y es importante saber cómo manejarlas.

Esto no significa que siempre sea incorrecto abandonar ciertas situaciones, pero es importante entender si el abandono se deriva de una elección consciente o de un escape que podría evitarse. Una cosa es abandonar un contexto porque nos hemos dado cuenta de que no es lo que queremos, y otra es abandonarlo porque no somos capaces de manejarlo y enfrentarlo, incluso si lo queremos.

En resumen, a veces puede ser apropiado cambiar tu vida, otras veces, sin embargo, necesitas cambiarte para poder disfrutar mejor la vida que deseas.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

650484484

Escríbeme ahora
Powered by