Ser eficiente y eficaz

Comencemos con el supuesto de que no podemos poner todo en una hoja de ruta, ¡pero es importante que también nos permitamos  un poco de respiro! No podemos pensar en tener todo bajo control: si nos atascamos en ser siempre perfectos y eficientes, lo que pensamos que es la solución se convierte en el problema.

Dicho esto, hoy me gustaría hablaros sobre cómo ser más eficaces . He identificado seis puntos en particular que quiero compartir con vosotros

Lo primero que quiero destacar es el del “contexto”, o el entorno en el que nos encontramos y que puede condicionar nuestra forma de actuar, nuestro comportamiento. Un ejemplo práctico: si quiero perder peso, no me será útil tener muchos dulces en casa. En este caso, eliminar los dulces, las tentaciones, significa cambiar el contexto y considerarlo como algo que se puede cambiar, lo que puede ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos.

Otro punto es la disciplina”. Como tal, la disciplina a menudo no es agradable o, en cualquier caso, no siempre nos da sensaciones favorables, sino que nos capacita para tolerar y avanzar.

En tercer lugar, la “programación”: es fundamental programar una hoja de ruta que nos ayude diariamente en nuestra dirección. Puedes planear la noche anterior, intentando hacer una especie de escalera para moverte de la mejor manera el día siguiente.( mis clientes saben de lo que hablo)

Cuarto, la “acción”, hacer cosas y no posponer para luego permanecer en un limbo que finalmente nos hace sentir bastante ineficaces.

Dejé para el final lo que creo que es más interesante, es tratar de “ganar” de vez en cuando: inserte en nuestra hoja de ruta algunos objetivos fácilmente alcanzables, para que pueda aumentar nuestra satisfacción y nuestra autoestima. Estos son los motores que nos mantendrán en marcha y continuarán con nuestros objetivos. Todo esto debe llevarse a cabo en un área de flexibilidad, en la que debemos tener en cuenta los eventos imprevistos y saber que también podemos ajustar nuestro plan, sin arreglarlo y sin ser demasiado rígidos.

 

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

Una pizca de lo contrario

Por una ley natural extraña, lo que se lleva en exceso se convierte en su opuesto o dicho de otra forma, a veces tu virtud llevada al extremo se convierte en tu veneno. Los antiguos griegos llamaron a esta tendencia “enantiodromia”, mientras que la cultura oriental la sintetizó con la imagen del Tao: lo demasiado blanco se convierte en negro, y lo negro también se convierte en blanco. Si superas algo, terminas haciendo exactamente lo contrario.

Si superas algo, terminas haciendo exactamente lo contrario.

Por lo tanto, dar la máxima confianza a alguien abre la puerta a la decepción más ardiente. Hacer solo lo que tiene más éxito, lleva lentamente a la incapacidad. Un estado que aumenta el número de leyes para regular su vida, se condena a la inmovilidad. Quien por fe debe abstenerse de juzgar y amar a los enemigos, juzga con mayor acritud. Un padre que protege demasiado a sus hijos del impacto de la vida los debilita.

Para inmunizarnos con esta tendencia natural, es necesario poner “un pellizco de lo contrario” en todo lo que se hace; Al igual que en el Tao, un poco de blanco dentro del negro permite que permanezca así, y un poco de negro dentro del blanco garantiza a este último su identidad.

Siempre pon un “pellizco de lo contrario” en tu vida.

En este sentido, aceptar experiencias que son un poco frustrantes y agotadoras aumenta las habilidades de uno. Salir de las calles ya conocidas y más tranquilizadoras, te garantiza hacer cosas que serán aún más agradables. Retirar un poco de ser de ayuda para el otro, se asegura de que la ayuda sea realmente tal. Delegar un poco ‘a sus empleados, le permite controlar mejor. Vete un momento lejos de tu ser querido, haz que te sientas más cerca. Mirar con una pizca de cinismo a la vida, es la mejor medicina para seguir siendo un optimista incurable.

AUTOESTIMA

Así que trabaja de esta manera para aumentar tu autoestima. En primer lugar, pregúntese “¿Qué puedo hacer mejor?”. Si tienes problemas con la autoestima, puedes responder: “Poco o nada”. Muy bien, lo que significa que ha desarrollado una gran capacidad para autoevaluar lo que hace. Es bueno hablar de ti de una manera degradante; una capacidad que tal vez no le traiga resultados emocionantes en la vida, pero el punto es otro. A esto, debe agregarse una habilidad espontánea con un “pellizco de lo contrario”, que en este caso significa agregar una pequeña evaluación positiva sobre ti. Tan pronto como alguien te pregunta “¿Qué puedes hacer?”, Puedes responder: “¿Qué puedo hacer? Poco o nada “(aquí te sugiero que introduzcas una sonrisa, para sugerirte la idea de que estás usando la auto-ironía)” Pero en una cosa estoy bien … “y aquí agregas tu propia habilidad. Podría ser muy bueno para cultivar plantas, cuidar de la familia, escribir, o es un gran trabajador, organizar bien los eventos, o puede resolver problemas en el trabajo, o puede tocar un instrumento musical . Siéntete bien cuando la gente está a tu lado. Siempre agregue “una pizca de lo contrario”.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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LA AUTOESTIMA DE LAS MUJERES

La autoestima es un elemento fundamental de la salud psicológica y psicofísica de una persona. ¿Hay diferencias de género y cuáles deberían ser?

La autoestima! Hermosa palabra, pero un objetivo no siempre es fácil de alcanzar. Es uno de esos términos psicológicos muy utilizados, a veces abusados, que pierden su consistencia y significado real en las conversaciones diarias.

Sin embargo, una buena autoestima es un elemento fundamental para vivir bien con una misma, para poder amar incluso si no es perfecto (una condición que en realidad no le gusta en nuestra sociedad) y, sobre todo, para mejorar con el tiempo y respetar nuestros ritmos y características personales.

Es una construcción psicológica que funciona en cada una de nosotras, pero cuya funcionalidad puede variar según algunas características.

¿Qué especificidad tiene la autoestima en las mujeres? ¿Cómo se combina con los roles y con las solicitudes externas? ¿Qué nos protege?

Intentemos responder a estas preguntas con la ayuda de Psicólogo Te Motivan

La autoestima: ¿personal o social?

El primer aspecto a considerar, en mi opinión, se refiere a una aclaración sobre la naturaleza de la autoestima. Si lo consideramos como la idea que tenemos de nosotros mismos y la amabilidad que creemos que poseemos, a primera vista podríamos pensar que es un constructo de naturaleza personal o incluso solipsista[1]. En realidad, la autoestima nace y se alimenta de relaciones personales.

La mujer, pero también el hombre, nace en un círculo familiar que acoge y nutre algunas características: es desde la primera relación con las figuras más importantes de la infancia que comenzamos a comprender cuánto valoramos, pero también cuándo. La cuestión de los roles y la adhesión a ellos significa que un niño se siente más o menos apreciado, apreciable en el cumplimiento de las expectativas que tal vez los padres tienen en su ser femenino.

Esta referencia externa no se logra en la infancia, pero no hace más que enriquecerse durante el crecimiento. Cuanto más maduramos, mayores son los contactos sociales y las referencias externas se vuelven múltiples y diferenciadas; nosotros hablamos de la autoestima como un caleidoscopio que nos recuerda una imagen múltiple, siempre en constante evolución para ser verificada en la relación con el medio ambiente.

Las mujeres y la relación.

Este aspecto social en la autoestima femenina adquiere una doble importancia porque es en la proximidad a los demás que las mujeres a menudo basan su imagen de sí mismas. Esta misma necesidad de entrar en relación nos lleva a considerar aquellos elementos invisibles, como las emociones, que parecen ser más descuidados por los hombres.

A partir de esta consideración, se deduce que la autoestima en las mujeres se basa en un camino relacional que es más lento que el basado en la autonomía más típicamente masculina y que también conduce a un proceso de individuación que cumple múltiples etapas y que culturalmente se asocia con la imagen de una persona socialmente poderosa.

Mujer, autoestima y amor.

Esta visión me lleva a hacer algunas consideraciones sobre cómo la autoestima se entrelaza en las relaciones de amor. A menudo hablamos sobre cómo las mujeres atrapadas en relaciones malsanas de dependencia emocional tienen una baja autoestima que las lleva a vincularse excesivamente, pero ¿cómo se combina esta verdad con una visión de la autoestima femenina basada en la relación?

En primer lugar, pensar en este enlace no debería llevarnos a creer que es solo uno de los vínculos fundadores; El segundo aspecto a considerar es que la relación antes mencionada es bidireccional.

Ponerse en contacto con alguien debe devolvernos algo, una satisfacción, un enriquecimiento o una buena imagen de nosotras, solo así la autoestima se nutrirá de la relación. Esto lleva a una mayor conciencia individual y, por lo tanto, a la posibilidad de participar en la relación como un persona autónoma y no como una advertencia. La autoestima en las mujeres pasa por las relaciones, pero no termina en ellas, sino que las trasciende para valorar al individuo.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

[1] Solipsismo, del latín “[ego] solus ipse” (traducible de forma aproximada como “solamente yo existo”), es la creencia metafísica de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede, por un lado, no ser más que parte de los estados mentales del propio yo. De esta forma, todos los objetos, personas, etc., que uno experimenta serían meramente emanaciones de su mente y, por lo tanto, la única cosa de la que podría tener seguridad es de la existencia de sí mismo. Por otro lado, todo lo que un individuo supone que está a su alrededor puede que (para él) de verdad exista, pero todas las personas, excepto él, pueden no tener una conciencia ni/o alma y estar controladas por Dios o una deidad.

La fragilidad de la Autoestima ¿Qué puedo hacer?

Por autoestima nos referimos a la evaluación que cada persona hacemos de nosotras mismas. Dentro de esta evaluación encontramos: satisfacción para nosotros/as mismos/as, conciencia de nuestro valor y confianza en la capacidad para realizar una determinada tarea.

Cuando nos valoramos a nosotros/as mismos/as, no cuestionamos nuestra importancia y nuestras capacidades, no sentimos temores excesivos al emprender actividades nuevas y difíciles, tendemos a ser optimistas y confiados en poder aprovechar nuestros recursos. Las situaciones difíciles no se perciben como barreras, sino como desafíos estimulantes que generan energía y ganas de hacer.

Para aquellos/as con baja autoestima, la situación es opuesta. Cada pequeña prueba puede generar ansiedades y temores que llevan a escapar en lugar de un mayor compromiso. Las dudas sobre la capacidad de tener éxito afectan el rendimiento y disminuyen la motivación.

Este estado de tensión favorece un fracaso (causado por la falta de compromiso y actitud) que refuerza aún más las creencias de la persona al crear un círculo vicioso.

La autoestima obviamente no es un reflejo real de nuestras competencias, sino que solo concierne a las creencias que tenemos por nuestra cuenta, que luego influyen en la actitud general hacia la vida. En particular, la autoestima está estrechamente relacionada con la relación que construimos con los demás: solo si nos respetamos a nosotros mismos, a nuestras necesidades y a nuestros potenciales, podemos construir una relación constructiva con otras personas. Cuando la autoestima se lesiona, la relación con los demás también se ve profundamente afectada.

Aquí, entonces, en estos casos, proyectamos la falta de autoaceptación hacia el exterior, en una forma de temor a ser rechazados por los demás y sentimos desagrado, falta de reservas, no observados.

En las formas más extremas, la falta de autoaceptación se manifiesta en un sentimiento profundo y sutil: el deseo de “no ser visto”. No siempre podemos reconocer este aspecto en nosotros mismos: simplemente luchamos por salir de la casa, aceptar invitaciones, quedarnos con los demás. El deseo de no ser visto es la necesidad de esconderse del contacto con otros. Pero básicamente hablamos de un deseo que tiene raíces profundas y primitivas, simplemente pensamos en las metáforas ocultas detrás de algunos juegos de los niños como el “escondite” o los muchos cuentos donde el protagonista “se pierde”. Este instinto de esconderse se nutre del sentimiento de no poder, de no estar a la altura.

Los principales síntomas que ocurren cuando una persona tiene una autoestima “baja” son los siguientes:

Ansiedad crónica: se manifiesta cuando el individuo no tiene confianza en sus habilidades y, por lo tanto, vive un estado de ansiedad que aumenta cada vez más cuando se enfrenta a varias pruebas.

Autocrítica: la persona no se siente a la altura de las situaciones que lo rodean y muy a menudo tiende a estar obsesionada con el juicio de los demás. De esta manera, las elecciones de su vida están más condicionadas por la idea de complacer a los demás en lugar de perseguir sus propios deseos e inclinaciones.

Envidia hacia los demás: las personas que tienen baja autoestima tienden a envidiar a los demás por sus éxitos personales y personales (“¿por qué los demás lo hacen y no yo?”).

Síntomas físicos: a veces se pueden presentar manifestaciones físicas como taquicardia, temblores, tartamudeo, enrojecimiento y sudoración.

Por esta razón, es esencial encontrar las estrategias correctas para resolver / aliviar este problema y buscar un estado de mayor bienestar y calidad de vida.

El primer paso es aceptar nuestros propios fracasos y decepciones, pensando que estos son solo momentos temporales, cíclicos y, a menudo, normales en la vida y no un destino ineludible del que no podemos escapar. Este pasaje requiere un esfuerzo para salir de nuestros patrones mentales y la forma en que tenemos que dar sentido al mundo ya la vida.

El segundo paso es “aprender” a expresar el punto de vista, considerándolo legítimo y merecedor de ser expresado, incluso cuando no coincida con el de los demás. Un pasaje de este tipo trata sobre sentir, comprender y aceptar que “Yo también existo y que valgo como todos los demás”.

Finalmente, desde un punto de vista evolutivo, es necesario aclarar dentro de uno mismo/a, con respecto a aquellos que son nuestros propios deseos y objetivos: “¿Qué es lo que realmente quiero para mí? ¿Qué quiero lograr? “. Comenzar a comprender quiénes somos y lo que realmente queremos es un paso complejo, que pocos de nosotros estamos acostumbrados a hacer con conciencia, pero eso se convierte en un ejercicio de importancia fundamental, especialmente para aquellos/as que necesitan ver sus habilidades y su identidad expresada.

Este trabajo es ciertamente muy difícil, especialmente para aquellas personas que siempre han vivido este tipo de malestar interno y quizás han acumulado una serie de situaciones desagradables o “sin éxito”, en la vida personal o profesional, que determinan una historia de vida que a menudo es dolorosa.

Suponiendo que nunca sea demasiado tarde para volver al juego y cambiar, si no puede hacerlo tú mismo/a, el consejo es recurrir a un especialista que pueda acompañarnos en una reflexión más profunda, que nos permita sobre todo ver todos nuestros recursos ocultos para extraer; esos recursos que nunca nos dimos cuenta que teníamos: reconocerlos, mejorarlos y ponerlos en el campo, haciéndolos verdaderamente nuestros.

Psicólogo Te Motivan

Hilera 8, Málaga

Carlos Casaleiz

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11 signos de que sufrimos de baja autoestima.

 

 

Sentirse inadecuada, inferior, no valer la pena, percibirse a sí mismo como personas que no merecen amor … son pensamientos que podemos experimentar al menos en un período negativo de nuestra vida. Todos pueden experimentar momentos de inseguridad, o experimentar sentimientos de insuficiencia cuando se encuentran en medio de ciertas circunstancias y situaciones. Todo esto también puede ser “normal”, si se vive dentro de un cierto límite.

Sin embargo, cuando estos pensamientos disfuncionales comienzan a echar raíces más profundas hasta el punto de comprometer la calidad de nuestra propia vida, tal vez retrocedamos unos pasos.

La baja autoestima puede ser un arma real dirigida a

La baja autoestima es una fuerza vampírica que devora y destruye todo lo que podemos tener y soñar: nuestro potencial, nuestros talentos, sueños, relaciones … Los complejos de inferioridad pueden convertirse en una forma de vida y la incapacidad de amarnos unos a otros. Puede convertirse en una convicción de poco valor.

Vivir no solo significa existir, sino ser y crear, saber disfrutar y sufrir y no dormir sin soñar.

Es entonces cuando la baja autoestima comienza a convertirse en una forma real de autodestrucción, que con el tiempo arruina las relaciones, destruye los sueños y las aspiraciones y paraliza los talentos y el potencial, acostumbrando a la persona a creer que no tiene las herramientas adecuadas para vivir una vida que esté a la altura de tus expectativas.

Cómo nace la baja autoestima

Tal vez haya escuchado las náuseas diciendo: “Si no te amamos, ¿quién te amará alguna vez?”. Aunque este concepto contiene un fondo de verdad, en la vida sucede exactamente lo contrario: muchas personas aprenden a creer en sí mismas solo cuando encuentran a alguien que cree en ellas.

Nuestra autoestima depende mucho de las experiencias que tuvimos en los primeros años de vida: si las relaciones con las personas que nos cuidaron (padres, abuelos, maestros, etc.) fueron positivas y gratificantes, probablemente hubiéramos desarrollado una imagen positiva de nosotros mismos. .

Si, por otra parte, las relaciones con quienes nos rodean estuvieran marcadas por la frialdad y la crítica, es casi seguro que habríamos desarrollado una opinión negativa de nosotros mismos y tendríamos dificultades para aceptar y creer en nuestro potencial. El niño que no se siente aceptado por lo que realmente está en la totalidad de su ser, tiende a culpar y pensar: “Si mis padres me critican / me comparan con otros / no me quieren lo suficientemente bien, entonces debe haber algo mal”. en mi “.

Este niño comenzará a creer que sus padres no lo aprecian lo suficiente porque es estúpido, malo, está equivocado, no merece amor y comenzará a desarrollar una imagen negativa de sí mismo.
Afortunadamente, incluso si ha tenido una infancia infeliz, puede aprender a amarse a sí mismo, pero sobre todo aprender a mirarse a sí mismo con ojos más benevolentes.

Efectos de la baja autoestima en la vida cotidiana.

Cuando uno tiene un concepto pobre de uno mismo, las percepciones que provienen de la realidad, condicionan nuestra capacidad para observar y evaluar las situaciones de manera objetiva: en consecuencia, las conclusiones a las que llegamos llegan al cambio.

Aquí están las consecuencias de las evaluaciones condicionadas por una baja autoestima:

1) El miedo al fracaso nos lleva a una falta de expresión de nuestros recursos personales, nuestro potencial humano y nuestras habilidades reales, porque nos impide la no acción, limitándonos a una vida y un trabajo muy por debajo de nuestro potencial.

2) La percepción errónea de uno mismo y el sentido de inferioridad matan nuestros sueños, nuestras aspiraciones; las oportunidades permanecen perdidas y las oportunidades se pierden, y esto principalmente porque primero nos cuesta creer en lo que podemos hacer.

3) El temor de no ser aceptado, juzgado, la necesidad de ser aprobado, etc. son pensamientos incapacitante que afectan la calidad de nuestras relaciones, tanto sociales como sentimentales. La incapacidad de complacer nos hace egoístas a veces narcisistas y básicamente incapaces de apreciar la bondad que hay en los demás. Esto nos lleva, con el tiempo, a ser excesivamente exigentes con quienes nos rodean, cobrándoles la responsabilidad de hacernos sentir cuando estamos convencidos por primera vez de lo contrario.

11 signos de que sufrimos de baja autoestima.

La baja autoestima se puede reconocer a través de algunas señales muy claras:

1) perfeccionismo

El perfeccionismo podría deberse a la baja autoestima. El perfeccionista trata de corresponder a la imagen ideal que ha creado para sí mismo, y para no lograrla, siente una sensación de frustración, incluso hasta el punto de desprecio; cada error es una buena excusa para reprocharse y criticar constantemente.

2) Lenguaje

Una persona con baja autoestima en su discurso usa constantemente ciertas palabras. Primero están las frases negativas: “es imposible; No estoy seguro, No estoy lista, No tengo ningún conocimiento relevante, sí … pero … “En segundo lugar, excusas constantes. Y en tercer lugar, frases que reducen el valor de su trabajo y su comportamiento. Seguramente usted ha escuchado excusas tales como: “Tuve suerte; la mayoría de mis amigas lo hicieron y yo les estaba ayudando “, y así sucesivamente.

Las personas con baja autoestima no entienden los cumplidos y, gracias, inmediatamente tratan de discutir y probar lo contrario. ¿Por qué? Es el sentimiento de culpa, pase lo que pase. Puede ser que, desde su punto de vista, el trabajo no se haya hecho bien o no haya sido lo suficientemente dedicado. El sentimiento de culpa es el signo más evidente gracias al cual es posible identificar a la persona que no piensa demasiado en sí misma.

3) El sentimiento de culpa.

La culpa, como el perfeccionismo, es otro indicador de baja autoestima. Una persona con baja autoestima sufre de una autocrítica constante y no puede percibir los errores del pasado, de ahí el sentimiento neurótico de culpa en las personas inseguras. En la base del sentimiento de culpa se entrelazan diferentes formas de relacionarse con uno mismo. Por ejemplo, la mayoría de las personas que experimentan constantemente la culpa no creen que merecen el amor y la gratificación que la vida les ofrece, y por esta razón se aprovechan de cada pequeño error para autocastigarse.

4) la envidia

La envidia es un estado que está ciertamente vinculado a la devaluación de uno mismo, quienes sufren de baja autoestima tienden a ser como los demás, alimentan una profunda incomodidad y resentimiento hacia las personas, hasta el punto de esperar el mal solo por poseer una Calidad determinada.

5) Justificación

Usualmente usan excusas o excusas cuando quieren mostrar seguridad o quieren dar una buena impresión de sí mismos. Sin embargo, sin darse cuenta, muestran su inseguridad, buscando su aprobación en los demás. En estos momentos la duda, la incertidumbre de lo que puedan pensar y la inseguridad les hacen olvidar que tienen derecho a sus decisiones personales, les guste o no a los demás. Intentan, por lo tanto, enmascararlos o transformarlos según el criterio de los demás.

6) La falta de iniciativa.

Las personas con baja autoestima tienen dificultades para emprender o promover acciones voluntarias. En lugar de tomar sus propias iniciativas, prefieren seguir las emprendidas por lal pareja, el amigo o el grupo de turno. Ejemplo práctico: nunca proponen actividades recreativas con amigos (viajes, salidas, citas), sino que se limitan a seguir el programa de otros.

7) Indecisión

Cualquier tipo de elección, desde la más simple hasta la más compleja, desde comprar un cepillo de dientes hasta cambiar una ciudad, puede ser una tarea compleja e hiper problemática para las personas con baja autoestima. También podría suceder que pospongan la decisión de días, semanas, arrastrando la indecisión con todos los procesos mentales, esperando que así sea el caso para elegirlos. ¡Pero qué dolor!

8) Intentar evitar conflictos.

Las personas con baja autoestima están dispuestas a hacer cualquier cosa para evitar conflictos o tensiones entre las personas. Todo debe estar en armonía, incluso si se obtiene con una mentira blanca: la mentira clásica que se dice que se salvó …

9) desconfianza

Puede suceder que las personas con baja autoestima muestren abierta desconfianza y cinismo hacia los demás. Esta es solo una variante de la posición de protección … como dicen “la mejor defensa es el ataque”.

10) el narcisismo

Hay pocas personas que sufren de baja autoestima y tratan de compensarla adoptando actitudes de superioridad o arrogancia. La baja autoestima está, por lo tanto, enmascarada y compensada por actitudes despectivas, altivas y arrogantes.

11) Fatiga, insomnio, dolor de cabeza … problemas psicosomáticos

Los síntomas de baja autoestima pueden ser tanto psicológicos como físicos y psicosomáticos. Según los psicólogos, la inseguridad extrema conduce a insomnio crónico, fatiga y dolores de cabeza. La baja autoestima puede implicar más síntomas internos, relacionados con el sistema digestivo o intestinal.

¿Qué podemos hacer para fortalecer la autoestima?

Estos son los principales indicadores identificados en un estado de baja autoestima, un malestar que puede ser absolutamente curado y resuelto. Aquí hay una pequeña lista de consejos:

Ponte metas realistas

Sé consciente de tus límites

Aprecia tus cualidades

Trátate con cariño y sé positivo.

Hacer crítica constructiva.

Date tiempo libre

Tratar de ser asertivo

Ejercicio

No te compares con los demás

Podríamos agregar más consejos, pero estos son pequeños pasos que pueden hacer una gran diferencia. Confiar en uno mismo no siempre es fácil, pero nunca es imposible. También es importante poder compartir nuestras emociones, problemas, con miembros de la familia o con un amigo.

Con demasiada frecuencia nos convencemos de poder enfrentar todo solo o de que no es oportuno amar a los demás con nuestros problemas. En cambio, hablar a veces nos hace encontrar una solución más rápido.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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