Ansiedad de rendimiento o bloqueo de rendimiento: si no juegas, ¡no ganarás!

Ansiedad de rendimiento o bloqueo de rendimiento.

La vida constantemente nos pone a prueba.

Todos alguna vez nos hemos podido hacer algo, nos hemos sentirnos estancados, o no podido seguir adelante.

A veces el miedo a no ganar nos empuja a renunciar a seguir la filosofía de “si no gano, ¡no juego!” Pero reflexionemos bien. ¡Es cuando no juegas que perderás de todos modos!

Los textos de motivación personal tienden a tratar de motivar y convencer a confiar en nosotros mismos antes de conquistarla. Pero no hemos tratado con la ansiedad de rendimiento que inevitablemente muestra lo contrario. Cuanto más busco la certeza de la victoria y más me controlo, más controlo y bloqueo mis recursos. Esto puede ser experimentado como un gran fracaso.

Así se establece un círculo vicioso que generalmente da como resultado dos posibilidades:

  1. Empezamos a evitar las situaciones que tememos.
  2. Se enfrentan, pero la ansiedad aumenta cada vez más, lo que lleva a ataques de pánico reales.

Esto es cierto en los deportes, en la música, en los exámenes, en las relaciones sexuales, en el amor, en las relaciones en general y en todas aquellas situaciones en las que se prevé una actuación o una elección importante.

El miedo al fracaso nos impide lograr lo que deseamos, lograr un resultado. Y mientras tanto la motivación cae al entrar en una espiral que nos lleva a abandonar. Las cosas que tenemos que hacer siempre están ahí, nadie las hace en nuestro lugar, necesitamos salir de esta situación.

Ansiedad de rendimiento: ¿Quién se estrella?

Entre los bloqueos más frecuentes se encuentran:

  1. El bloqueo del perfeccionista. La persona siempre busca las mejores condiciones para lograr el éxito. Pero la búsqueda continua de la perfección lleva a nunca acabar.
  2. El bloqueo del atleta. A pesar de estar preparado para ganar, se retira y no participa en la carrera o no logra expresar todo su potencial.
  3. El bloqueo del alumnado. En cierto momento de su carrera, mientras estudia, ya no puede aprobar los exámenes. Incluso cuando todo ha sido estudiado a la perfección, la sombra izquierda del rechazo es el único obstáculo sobre el cual aferrarse para escapar de sus responsabilidades y escapar de cualquier fallo. Claramente esta situación nos impide querer estudiar.
  4. El bloqueo del vendedor. A pesar de tener un producto o servicio válido, no puede venderlo porque no puede ser incisivo hacia el cliente potencial.
  5. El bloqueo de la persona exitosa aterrorizada ante la idea de tener que hablarle a una audiencia lo que hizo antes con facilidad. O muchos gerentes evitan delegar y no hacen nada más que limitarse a controlar todo, inevitablemente experimentando el fracaso del liderazgo precisamente porque descuidan el lado de la delegación, esencial para ganarse la confianza de sus subordinados.
  6. Bloqueos de la relación naturaleza / sexual o emocional. En las relaciones románticas el problema de los que, con el fin de no involucrarse con personas a las que no se siente a la altura, recurrir a las personas que más tranquilizadores e inofensivos, pero entonces se quejan porque nunca encontrarán a la persona adecuada.

Más a menudo el bloqueo es causado por la inexperiencia. No saber qué hacer o nunca haber enfrentado esa situación específica o la falta de confianza en uno mismo debido a la sensación de insuficiencia que surge, provoca el miedo al fracaso.

 Ansiedad de desempeño: las estrategias erróneas que alimentan el problema.

Una persona bloqueada no lo hace o no lo hace como podrías hacerlo.

En estos casos es precisamente la estrategia lo que ayuda de inmediato a que termine incrementando el bloqueo.

Los intentos de una solución errónea implementada por quienes tienen un bloqueo de desempeño o ansiedad de desempeño son:

  1. Evitación
  2. Control
  3. Hablar con personas cercanas (que aman) pero no competentes.
  4. Pedir ayuda
  5. Buscar la tranquilidad
  6. Ponte a prueba
  7. Racionalizar: recopilar información, consultar textos, internet para entender más.

Todo esto, incluso si de inmediato trae alivio, parece ahorrar, en realidad a lo largo del tiempo no solo no cambia las cosas, sino que las empeoran.

La ansiedad ante el rendimiento y el miedo al fracaso.

Bloquear el rendimiento o la ansiedad de rendimiento puede tocar cualquier área. Podemos experimentar un primer fracaso que provocará la duda “la magia se acabó, quizás ya no pueda …” o el temor de que todo vuelva a suceder. Intentaremos remediar el “desastre”, pero después de un tiempo nos damos cuenta de que los intentos no llevan a ninguna parte.

Específicamente, aquellos que tienen un bloqueo de rendimiento, como los fóbicos, están atrapados en una especie de círculo vicioso, en el que piensan:

“Ahora no estoy listo, no estoy seguro, lo haré la próxima vez”.

Estas son las frases que llevan a la evitación. Evita los que alimenta las evasiones! Evasiones que se alejan cada vez más de lo que quieres, lo que aumenta la incapacidad y el miedo a no hacerlo.

Y es entonces cuando uno comienza a pensar que nada debe dejarse al azar. Debemos estar muy preparados, muy preparados, tener el “control absoluto”. A tiempo, sin embargo, resulta que algo importante se ha pasado por alto una vez más. Sigue un aumento de la ansiedad y la repetición de errores.

Si uno busca el autocontrol, termina por hacer artificial lo que debería haber sido natural;

Si intentas hacer más y / o con más rigor, siguiendo la idea: “si me comprometo más y más seriamente, estaré más listo la próxima vez”, terminamos por no enfrentarnos y convertir un placer en tortura;

¿Cómo superar la ansiedad de rendimiento?

Desde hace tiempo se sabe que los grandes atletas y los mejores directivos de las mejores compañías utilizan técnicas de respiración, yoga, meditación, hipnosis, etc. Para mejorar su rendimiento. Desafortunadamente, no existe un modelo repetible, predictivo y efectivo que produzca resultados concretos y eficientes exactamente cuando queremos.

La verdad es que si queremos ganar, debemos cambiar de opinión, el éxito es una elección. Todos los grandes campeones saben que el juego mental es la clave, y es el mayor poder. La verdad es que la única constante en el mundo es el cambio.

La terapia breve es única en esto. Aprovechar el cambio constante, inherente a cada persona, garantizará un alto rendimiento en los deportes, los negocios y la gestión.

Para aquellos que desean resolver este tipo de problema, o incluso solo para aquellos que desean convertir sus límites en recursos para mejorar el desempeño, sea cual sea, el enfoque breve adopta los métodos de intervención particulares que proporcionan herramientas tangibles y resultados tangibles en algunas sesiones. .

En lugar de intentar responder el “por qué”, la intervención estratégica tiene como objetivo resolver y superar el bloqueo.

Trabajamos siguiendo dos rutas en paralelo:

  1. Técnicas específicas para combatir el miedo y reducir la ansiedad.
  2. Dependiendo de las características del bloqueo, se desarrollan técnicas y ejercicios que la persona pondrá en práctica entre las sesiones.

La terapia se lleva a cabo cada dos semanas, en estos casos la liberación se lleva a cabo después de la segunda tercera sesión.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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Cómo controlar la ansiedad y el estrés.

 

“ESE ESTRÉS! ¡HOY ME SIENTO ESTRESADO/A!” … PERO ¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

La palabra estrés ahora es parte del lenguaje común. ¿Pero qué es y en qué se diferencia de la ansiedad?

Básicamente, esto es más una diferencia terminológica que de fondo. El estrés pone lo básico más en lo físico, la ansiedad establece la base más en lo mental. De hecho, el estrés se manifiesta principalmente a través de la ansiedad y un componente rico de ansiedad somática. La ansiedad puede ser un fenómeno típicamente mental o existencial con poca sintomatología física, mientras que el estrés siempre determina una respuesta física que involucra al sistema neuroendocrino.

El estrés es la reacción inespecífica del organismo en respuesta a eventos estresantes. La respuesta es una reacción biológica llamada Síndrome General de Apadaptación (SGA) que se divide en tres fases:

FASE DE ALARMA: Las energías defensivas se movilizan (aumento en la frecuencia de la presión del corazón, tensión muscular, etc.) y se ralentizan las funciones corporales no estrictamente necesarias para la defensa (digestión, sexualidad, etc.). Reacción ataque-huida.

  FASE DE RESISTENCIA: El organismo, para desarrollar una mejor adaptación al agente estresante, aumenta las funciones homeostáticas basales con un gasto considerable de energía.

  FASE DE ESCAPE: si la condición estresante continúa o es demasiado intensa, el organismo ya no puede defenderse y falta la capacidad natural de adaptación (por ejemplo, la aparición de enfermedades somáticas)

El estrés está dado por un desequilibrio entre las demandas (estímulos externos e internos) y la adaptabilidad efectiva del individuo (recursos disponibles).

¿CÓMO EL MISMO ACONTECIMIENTO ES DIFERENTE PARA UNA PERSONA QUE PARA OTRA?

Lo que hace la diferencia es el significado subjetivo que el individuo le atribuye al evento (interpretación evaluativa).En la literatura hablamos de “mal estrés”, el DOLOR, que se puede encontrar en ambos extremos: silencio absoluto y ruido ensordecedor, escasez de alimentos y nutrición excesiva, aislamiento social y superpoblación.

Luego hay un estrés positivo, llamado EUSTRESS, que corresponde al alto rendimiento y cuando se desea la experiencia y tenemos la sensación de dominar el entorno.

Las características del entorno que influyen en nuestras evaluaciones son: control, amenaza y predictibilidad.

Resumiendo, estrés excesivo, prolongado y mal manejado puede dar lugar a una serie de efectos negativos sobre:

Sistema inmunitario: ej. disminuir las defensas inmunes, enfermedades cardiovasculares.

Sistema emocional: ej. ira, depresión, apatía.

Sistema cognitivo: ej. dificultad en el razonamiento, la creatividad y la memoria.

 Sistema de comportamiento: ej. sueño perturbado, ausentismo, poca motivación.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENEN LAS PERSONAS QUE CONTROLAN EL ESTRÉS?

Uno de los factores que más influye en el control del estrés es la personalidad llamada “resiliente”. La resiliencia es la capacidad de lograr un buen nivel de adaptación a pesar de la adversidad, el trauma, la dificultad y el estrés.  Ser resiliente no significa ser invencible e infalible, sino ser flexible, estar dispuesto a cambiar, aceptar ser capaz de cometer errores y corregir el “curso” de uno.Curiosidad, creatividad, actitud lúdica y sentido del humor ayudan a enfrentar situaciones difíciles.

Saber cómo expresar las propias emociones y sentimientos son otros elementos útiles.No significa adaptarse a un ambiente de trabajo dañino. En este caso mejor cambiar de ambiente.

 

Las personas resilientes se caracterizan por:

1. Compromiso y tendencia a involucrarse, a estar ocupado y a estar activo.
2. Control: convicción de poder ejercer un cierto dominio sobre sus elecciones e iniciativas.
3. Sabor por el desafío: disposición a aceptar el cambio, capacidad de ver los aspectos positivos de las transformaciones.
4. Actitud proactiva: capacidad de actuar sobre el problema y las causas.

Otros aspectos importantes que ayudan profundamente a combatir el estrés, aparentemente simples pero que se implementan con poca frecuencia y dificultad son:

Hablar: ayuda a las personas a dar coherencia a los sentimientos confusos y a comprender las emociones internas. También ayuda a desarrollar una visión más clara de la realidad.

Compartir el dolor: las emociones abrumadoras comienzan a parecer más normales y comprensibles.

Tomar medidas: es importante que las personas tomen medidas directas para superar momentos de crisis, como recurrir a su red social o a un psicólogo.

EL PAPEL DE LA AUTOEFICIENCIA PERCIBIDA EN EL CONTROL DE LA ANSIEDAD Y EL ESTRÉS

La autoeficacia percibida (Bandura) representa el conjunto de creencias que el individuo tiene hacia sus propias habilidades. Las creencias de las personas sobre su efectividad en la gestión de eventos influyen en las elecciones, las aspiraciones, los niveles de esfuerzo, la perseverancia, la capacidad de recuperación, la vulnerabilidad al estrés y, en general, la calidad de nuestras vidas y nuestro desempeño.
Todos tenemos un diálogo interno. Pocos de nosotros lo sabemos y realmente escuchamos lo que dicen. Pasar el día diciendo “Soy estúpido/a, no puedo, nunca lo lograré, soy inadecuado/a, soy un fracaso, tengo miedo de cometer errores” no es absolutamente funcional para nuestras vidas y nuestros objetivos.

¿De qué manera esta forma de hablarnos nos ayudará en la vida?

Estas mentiras que nos contamos, día tras día, año tras año, terminan convirtiéndose en verdades para nuestra mente. Nuestros cerebros se acostumbran tanto a escuchar esas frases que finalmente nos creen … y terminaremos actuando y sintiéndonos realmente estúpidos/as, inadecuados/as, incapaces. Es la clásica profecía autocumplida.

Aprender a hablar positivamente, concentrarse no solo en lo que no queremos más, sino en lo que queremos es el primer paso para mejorar, ser proactivos/asSaber lo que no quieres significa saber de lo que quieres alejarte. Saber lo que queremos significa dar una dirección a nuestra vida, conducir mirando hacia adelante y no con la mirada fija en el espejo retrovisor.

 

Casaleiz Psicólogo

Hilera 8

Cómo NO transmitir ansiedad a los niños

La ansiedad en la familia es contagiosa. En otras palabras, los padres ansiosos que, por ejemplo, tienen miedo de utilizar los baños públicos porque el receptáculo de gérmenes, para participar en un evento a las calles porque asustado por la multitud, o viajar en avión porque aterrado de volar, son propensos a transmitir ansiedades y miedos a los niños.

Pero su destino no está marcado: de hecho, es posible hacer algo para que los niños de la casa no se conviertan en adultos ansiosos. Es apoyado por la psicóloga Golda Ginsburg, de la Universidad de Connecticut, en un estudio publicado en The American Journal of Psychiatry.

Adiós a la ansiedad con las estrategias correctas

Junto con colegas de la Universidad Johns Hopkins, Ginsburg probó la efectividad de la terapia familiar: involucró a 136 familias con al menos un padre ansioso y al menos un niño en edad escolar (6-13 años). El camino psicoterapéutico, después de un año, ha dado buenos resultados. De hecho, solo el 5% de los niños que participaron en sesiones terapéuticas (ocho reuniones semanales durante dos meses) experimentaron trastornos de ansiedad, en comparación con el 21% de aquellos que simplemente recibieron folletos informativos, y al 31% de los que lo hicieron , no tenía comparación sobre el tema. Resultado que “enfatiza cuán vulnerables son los hijos de padres ansiosos”, dice Ginsburg. Pero, al mismo tiempo, confirma la oportunidad de ofrecer apoyo a las familias: “si podemos identificar a los niños en situación de riesgo, podemos tratar de evitar todo esto”.

Es mejor prevenir que curar la ansiedad

El punto, según el psicólogo, es trabajar la prevención en los niños, para que la ansiedad de los padres no les contagie, este punto es importante como ir al dentista cada seis meses para preservar la salud de los dientes y prevenir las caries.

Varios factores contribuyen a desencadenar trastornos de ansiedad. Está el aspecto del temperamento innato y de los factores ambientales: cuanto mayores son, por ejemplo, las experiencias negativas que experimenta un niño, mayor es la probabilidad de estar sensibilizados a la ansiedad cuando sean adultos. Pero el componente de ansiedad que se aprende de mamá y papá no debe subestimarse. Después de todo, los padres son el modelo de referencia para sus hijos y su forma de hacer y reaccionar ante situaciones puede, inadvertidamente, aumentar los niveles de ansiedad en sus hijos.

Identificar pensamientos de miedo y luego modificarlos

Para evitar este desafortunado traspaso, es importante enseñar a las familias a identificar los signos de miedo sin motivos y ansiedad excesiva y qué hacer para apagarlos. Y eso es lo que hicieron durante el experimento. En particular, “hemos enseñado a los niños a identificar los pensamientos de miedo y cómo modificarlos”, explica el investigador.

Una forma de reducir la ansiedad es la confrontación con la realidad: es decir, para aprender a reconocer que el temor saludable que nos pone en estado de alerta en caso de peligro y, por el contrario, esos temores exagerados que amenazan con apoderarse de influir en nuestro comportamiento. En resumen, si un perro gruñe mejor mantente alejado, pero es exagerado no comer un pastel de cumpleaños por temor a que esté envenenado.

Así, si por ejemplo un niño tiene miedo de los gatos y se vuelven ansiosos cuando lo ve en la calle, se puede tratar de contener este miedo, que le impide continuar caminando, aprendiendo a examinar y evaluar la situación por lo que realmente es. El pensamiento de miedo (el gato me ataca) lo puso en estado de alerta, pero la comparación con la realidad puede ayudar a aliviar la tensión: El gato está tranquilo y se encuentra  felizmente al sol y no muestra actitud agresiva .

¿Es  probable que en esta situación  pueda hacer daño?

La ansiedad, de hecho, es saludable cuando nos lleva a hacer algo útil, necesario: cómo estudiar para estar preparados para el examen o para evitar situaciones de peligro real. Pero aquellos que sufren de trastornos de ansiedad no pueden mantenerlo bajo control y esa ansiedad desproporcionada a la situación termina interfiriendo con la vida cotidiana.

En los niños, puede manifestarse de muchas maneras: desde el miedo a separarse, incluso durante un corto tiempo, de los padres, hasta el temor de levantar la mano en clase para hacer las solicitudes más triviales y legítimas al maestro, desde la vergüenza de relacionarse. Otros aterrorizados de fallar en cualquier prueba, escolar o deportiva. La ansiedad lleva a subestimar la capacidad de uno para hacer frente a las situaciones, por lo que el miedo (por un peligro sobreestimado) predomina y paraliza.

Es importante, entonces, confrontarse con los propios miedos para superarlos y no evitarlos. Pero a veces, son los padres que son aprensivos y sobreprotectores para hacer todo lo posible para evitar que su hijo se enfrente a situaciones que provocan ansiedad. En realidad, sin embargo, mamá y papá deberían ayudarlo a involucrarse, gradualmente. Porque la evasión termina incrementando la ansiedad aún más.

El equipo de Golda Ginsburg, en un estudio anterior, también descubrió que los padres ansiosos (diagnosticados con ansiedad social) implementan una serie de comportamientos que sería mejor evitar para no alimentar la ansiedad y la inseguridad en los niños. Observaron, por ejemplo, una cierta dificultad en mostrar calidez y afecto y, por el contrario, la tendencia fácil de criticar y cuestionar sus habilidades.

Entonces, para no tener hijos ansiosos, olvídese de actitudes hiperprotectoras e hipercríticas, continúen, en cambio, con una buena dosis de afecto y apoyo emocional.

Casaleiz Psicólogo

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