La expectativa de resolver las dificultades psicológicas es una motivación muy fuerte para la psicoterapia. Sin embargo, la constancia necesaria para el cambio puede asustar al cliente y reducir su compromiso con el trabajo terapéutico. El deseo no coincide con tanta decisión, o el sufrimiento resultante de enfrentar el cambio se percibe como insostenible.

El camino terapéutico no es automático en su progresión y en el logro de los objetivos. Prevé progresiones, regresiones, dudas, revisiones. Esto es normal, porque el cambio psicológico implica no solo una conciencia racional, sino también una transformación profunda con un gasto de energía interna y externa, y unas implicaciones en primera persona. Aquellas personas que esperan que el terapeuta haga el cambio, en primera instancia, demuestran una fuerte resistencia y luego abandonan la terapia.

                             En psicoterapia, el terapeuta ayuda a los clientes a ayudarse a sí mismos.

La persona puede elegir la psicoterapia, empujada por una fuerte motivación y luego darse cuenta de que no tiene voluntad de cambiar. Esto puede ser la causa de la interrupción de la psicoterapia.

hay clientes que prefieren vivir con el sufrimiento psicológico habitual y tranquilizador, en lugar de tener que aventurarse en lo desconocido del proceso terapéutico.
 El miedo al cambio anula en las personas la voluntad de hacerlo.
Cambiar no es fácil e implica trabajo duro.
 El terapeuta no tiene la varita mágica para resolver sus problemas.

Otra causa de la resistencia al cambio es lo que se define como el miedo a perder los beneficios secundarios de la enfermedad.

Los estados emocionales disfuncionales no solo causan dificultades y sufrimiento, sino que también pueden proporcionar beneficios secundarios: por ejemplo, la disfunción emocional permite que el sujeto esté en el centro de la atención de los demás.

La manifestación estereotipada de ciertas emociones, incluso si son dolorosas, puede convertirse en un rasgo constante de la identidad, lo que permite a la persona reconocerse a sí misma y ser reconocida por otros: expresar su propio sentimiento de soledad o mostrarse como un niño abandonado, incapaz, sin ayuda, puede servir para atraer atención o simpatía; Ser una víctima, sentirse mal o estar enojado/a puede ser útil para no asumir responsabilidades, compromisos o adquirir poder. Hay clientes, con diferentes motivaciones, a menudo en conflicto, se oponen a una fuerte resistencia hasta la interrupción de la psicoterapia, porque no están dispuestos a renunciar a las ventajas secundarias derivadas de su condición de “enfermos/as”.

Psicólogo Te Motivan
Carlos Casaleiz
650484484

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