Es cierto, y que dice la ciencia: en verano, las parejas se separan.

Si alguna vez te ha pasado que has roto con tu pareja y has buscado el hombro de algún buen amigo o amiga para mitigar el impacto de lo sucedido, he de decirte que no eres el único/a. Todo esto le suele suceder a una de cada cinco personas cada año.

Pero ¿por qué en el verano son enviados al infierno meses, si no años, de la relación?

Se puede hacer una lista de razones.

Las expectativas. La primera razón es precisamente el exceso de expectativas con las que se ha cargado el verano. Esta asunción de la ansiedad acaba convirtiendo en ocasiones en disputas, malhumor y caras largas, cuyo punto culminante es casi siempre parcial o ruptura definitiva.

Sexualidad pobre. La falta de química sexual o una drástica pérdida de deseo, ya presente en los meses de invierno, pero escondido entre los miles de compromisos, pueden ser evidentes en verano ya que es un periodo en el que probablemente queramos  disfrutar de los placeres de la vida social y las relaciones.

Celos. Es la verdadera bestia negra de estos meses, digamos, más simplificada. Parece que el número de peleas causadas por los celos es directamente proporcional a la temperatura.

Traición. El verano es la temporada en la que se  cocina la infidelidad. La luz del sol estimula las hormonas sexuales, la ropa más ligera y el calor son ciertamente cómplices de un estado general de bienestar. Ciertamente, esta es la época del año cuando las parejas tienen más probabilidades de escapar, y asociar esta época del año como “juego libre.

Más tiempo para la comparación. El verano es un catalizador de disputas, pero no la verdadera razón. Acelera la crisis ya presente en los meses de invierno y que sólo las responsabilidades diarias evitan que emerjan.

A pesar de todo esto, si hay un deseo también hay vida, he aquí algunos consejos útiles para combatir las temperaturas cálidas:

En vacaciones, deja  los teléfonos móviles y ordenadores portátiles o tabletas en el hotel o casa, con el fin de vivir más intensamente los momentos románticos y dejar espacio para el descubrimiento de aspectos nuevo de la pareja.

Planifica las vacaciones, de esta manera evitaremos las carreras a toda velocidad para que coger  trenes o aviones y que esto no se convierta en nuevas fuentes de estrés y de confrontación..

Trata de ser más flexible, dejando que tu pareja haga lo que más le interesa, ya que no es necesario tener que compartir cada momento de las vacaciones.

No es la cantidad de tiempo, es la calidad.

IMPORTANTE!

NOTA : En primer lugar, es importante señalar que las manifestaciones psicológicas descritas en este artículo no siempre aparecen.

Además, este artículo no pretende ser exhaustivo sobre la totalidad de la dinámica psicológica vinculada a la dinámica descrita anteriormente. Para un asesoramiento específico, en todos los casos, se recomienda consultar siempre a un especialista.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

 

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