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El mayor esfuerzo para los padres es hacer cumplir las reglas, si los niños/as en cuestión son adolescentes, la fatiga se convierte en una batalla diaria.

Esta batalla comienza en la mañana cuando te levantas, con recomendaciones sobre la escuela, cómo comportarse y cómo terminar la velada:

– «Pon la habitación en orden antes de ir a la cama»

– «Deja de estar conectado a ese móvil»

– «Es posible que nunca coopere, esta casa no es un hotel!»

Probablemente todos los días se encuentre enumerando deberes y reglas que su hijo/a debería respetar, y al día siguiente rehaga la lista inútil e idéntica del día anterior.

Todo inútil.

Debes saber que la adolescencia en sí misma es un período de confrontación, y es impensable creer que un niño que está tratando de volar lejos de su nido está respetando las reglas.

Sin embargo, las reglas son fundamentales para crecer, estructuran la psique del niño/a, le dan la posibilidad de poder elegir el camino correcto en su viaje hacia la independencia.

Entonces, ¿qué puedes hacer para hacerte oír?

1er consejo: ¡su hijo/a adolescente no necesita padres autoritarios sino autoritativos!

Déjeme explicarle: las reglas deben ser compartidas y no impuestas, porque es necesario que comprendan si un determinado comportamiento es correcto o incorrecto.

2do consejo: tu hijo/a necesita consistencia!

Después de compartir ciertas reglas con su hijo/a, estas deben aplicarse siempre y no dependiendo de su estado de ánimo, su cansancio.

Debe ser claro para su hijo/a realiza un comportamiento incorrecto este sea valorado de forma objetiva, no puede depender de la hora del día ni del padre o madre que tenga enfrente.

Seguramente usted querrá que su hijo/a sea capaz de distinguir lo bueno de lo malo, saber cómo distinguir los comportamientos negativos de los positivos, saber la diferencia entre ser un individuo correcto o incorrecto.

Entonces, puede decir que ha desempeñado efectivamente el papel de educador/a, cuando su hijo/a implementará las enseñanzas recibidas en cada situación diaria y no solo en presencia de su control, o por temor al castigo.

Y para lograr esto, su hijo/a debe tener claros los objetivos educativos de esas reglas, de modo que no las viva como reglas impuestas, tanto que se respeten incluso en su ausencia.

Para lograr esto, debe aprender a comunicarse con su hijo/a, para que pueda entender las reglas e interiorizarlas, y si las rompe, sabe que puede hablar en voz baja al respecto, asumiendo las consecuencias con responsabilidad, pero sin tragedia ni culpa.

Aquí hay algunas actitudes y frases que SERÍA CONVENIENTE EVITAR :

1) No base todo en el autocontrol. Su hijo/a debe pensar que puede expresar lo que siente.

Déjelo hablar, déjele que le diga lo que piensa acerca de cierta regla.

2) No se comunique con su hijo/a usando imperativos categóricos: «Debe o no debe …»

Es como pedirle al niño/a que se adhiera a las órdenes y expectativas que tienen que ver con lo que piensa y quiere y no con sus emociones o sentimientos.

Nunca le contará sobre su transgresión si la educación se vive como un moralista.

3) No sea juez/a absoluto. La frase recurrente de los chicos/as es: «mis padres piensan que siempre tienen la razón».

La comunicación se interrumpe, su hijo/a experimentará frustración de que todo lo que diga será inútil.

4) No siempre dé su opinión primero sobre las cosas que suceden, escuche lo que su hijo/a piensa de esa situación.

Pregúntele por qué no puede o no quiere seguir esa regla.

5) Recuérdele siempre que lo está escuchando, evitando juicios sumarios sobre lo que sucedió.

En esta o en situaciones similares, intente junto con su hijo/a resaltar las emociones que está sintiendo en esa situación, esta actitud crea las condiciones para una alianza y permitirá que el niño/a se pueda comunicar.

Póngase de acuerdo sobre cuáles deberían ser las reglas más importantes a seguir, las que su familia considera básicas para crear valores sólidos.

Haga que su hijo/a se considere parte de su proyecto educativo, esto facilitará el cumplimiento de las reglas y, si se rompen, hará que su castigo sea más «justo».

Los padres y madres deben ser los primeros en aclarar qué reglas son importantes y esenciales para el crecimiento evolutivo de sus hijos/as, y ser modelos de ejemplos coherentes a través de actitudes que reproducen prácticamente lo que enseñan con palabras.

Durante mis sesiones veo padres perdidos que a menudo me dicen:

– «Es muy difícil hacer lo que nos dices, y nos damos cuenta de que a menudo cometemos errores, ¿cómo podemos hacerlo?»

El trabajo de crianza de los hijos/as es uno de los más hermosos que puede haber, pone en juego tu mundo interior y te hace entrar en una relación con las personas a las que estás más apegado: tus hijos/as.

¿Tiene las herramientas para hacer este trabajo extenuante pero fantástico para protegerse de cometer errores?

No siempre

Sin embargo, conocer estas herramientas le permite estar más al tanto de sus acciones y cómo pueden afectar las vidas de sus hijos/as.

Si lo sabe, puede comprender en qué se equivocó y recuperarse, estableciendo acciones reparadoras; por el contrario, si actúa sobre la ola de emociones, puede cerrar definitivamente la comunicación con su hijo/a.

Entonces un niño/a desobediente será el último de tus problemas.

Continúe siguiéndome en el blog y será más fácil adquirir las herramientas para lidiar con un período tan complejo como la adolescencia de su hijo/a, y si lo desea, puede escribirme a info@centrotemotivan.es

Psicólogo Te Motivan

Hilera 8 , Málaga

Carlos Casaleiz

650484484

 

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