La filofobia es una palabra extraña, poco frecuente, desconocida para muchos. En realidad es un miedo cada vez más extendido, el miedo a amar y tener relaciones duraderas.

Los terapeutas conocemos cada vez más a personas que informan problemas de relación y dificultades para entrar en la intimidad.

El miedo a amar es una condición de inhibición emocional que puede conducir a un estado de alienación de las relaciones. Toda relación humana requiere una cierta cantidad de compromiso emocional, pero las personas que sufren de filofobia a menudo no pueden desarrollar un apego afectivo.

Muchos hablan de un bloqueo para dejar ir, otros buscan solo relaciones superficiales que terminan cuando pueden volverse más atractivos, y otros parecen interesados ​​solo en relaciones sexuales ocasionales.

O hay quienes constantemente se lanzan a relaciones imposibles, destinados a terminar incluso antes de comenzar, o solo tienen relaciones a distancias insuperables.

Todos estos comportamientos podrían ser signos del miedo a amar.

¿De dónde viene ese miedo?

Seguramente este es un miedo que tiene orígenes antiguos en la historia personal, que está relacionado con el terror de ser abandonado, herido o asustado por las personas que deberían amarnos y protegernos, que deberían estar cerca de nosotros y apoyarnos.

En estos casos, la búsqueda de la cercanía protectora de la figura de referencia se activa al mismo tiempo que el miedo, lo que implica la manifestación de comportamientos contrastantes y ambivalentes.

Sin saberlo, todo esto puede llevarlo a alejarse en el momento en que perciba la creación de un vínculo o el nacimiento de un sentimiento y hace que sea inmensamente difícil intimar con alguien más.

¿Qué podemos hacer para superar la filofobia?

Si nos damos cuenta de que no podemos tener relaciones o siempre buscamos relaciones imposibles que constantemente terminan mal, debemos detenernos por un momento y reflexionar.

A veces es posible conocer a la pareja equivocada, pero, si siempre sale mal, debemos preguntarnos cuál es nuestro papel en todo esto.

A menudo, inconscientemente, buscamos personas que confirmen nuestros temores y nuestros guiones.

El primer paso para tratar el problema es reconocerlo. Y comienza a hacer preguntas.

Mantener todo oculto, decirnos que el problema siempre es del otro, que siempre es la «pareja equivocada» o negar el interés en tener una relación, termina confirmando una vez más nuestros miedos más profundos y los patrones habituales de relación. impidiéndonos ser felices con alguien más.

Si cree que coincide con algunas de las descripciones mencionadas en este artículo, tal vez ha llegado el momento de buscar ayuda.

En primer lugar, porque la filofobia tiene cura. Superar el miedo es posible. La terapia puede ayudarte a dejar el pasado en el pasado y vivir libre e incondicionalmente.

Si lo deseas, estaré encantado de poder ayudarte.

 

Carlos Casaleiz Psicólogo

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