Siempre me han fascinado más las preguntas que las respuestas, porque las preguntas nos hacen cultivar la duda y reflexionar sobre nosotros mismos.

En algunas ocasiones, las preguntas que nos hacen compañía deben compartirse con personas externas que nos aman, especialmente si nos conciernen.

En situaciones en las que empiezo a pensar demasiado retorcido y siento que estoy atrapado en mis propios pensamientos, me resulta útil preguntar a quienes me conocen «¿qué piensas?»

La verdad es que no todos nos conocemos tan bien como creemos, y la percepción que tenemos de nuestra condición y nuestra forma de ver la realidad a menudo es incorrecta y aquellos que nos miran desde afuera pueden ser más objetivos que nosotros al evaluar nuestro situación.

Ahora, es cierto que tiene más información sobre usted de lo que podría tener un extraño, pero nuestra mente consciente es un poco como Internet: mucha información buena por un lado, pero toneladas de información imprecisa y engañosa del otra.

Otras personas a menudo nos conocen mejor que nosotros, porque solo miran nuestras acciones, mientras que tendemos a darle demasiada cuerda a nuestras narrativas y creencias internas sobre lo que creemos que somos.

Nos engañamos a nosotros mismos de que la información que tenemos sobre nosotros mismos es más precisa de lo que otros podrían decirnos, pero no siempre es así, de hecho.

Es por eso que una pregunta que me ayuda a recuperar algunos elementos de la realidad, en situaciones que me ponen en dificultades emocionales, es: «¿Qué piensas?».

La comparación con otros, por un lado, me recuerda que mi mente consciente no siempre es precisa. Por otro lado, me ayuda a prestar más atención a mi comportamiento que a mis pensamientos, porque los pensamientos a veces tienden a exagerar demasiado la situación, para hacerla real a mis ojos.

¿Y tú qué piensas?

Psicólogo Centro Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

info@centrotemotivan.es

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