¡Cómo me gustaría que todo estuviera siempre en orden! Que todo vuelva a la perfección.

Ciertamente le ha ocurrido a usted hacer pensamientos de este tipo y es normal que pueda suceder, pero si se convierte en un estado de ánimo diario, casi un lema de la vida, esto se vuelve obsesivo y es entonces lo que se convierte en «perfeccionismo patológico».

¿Qué significa ser un perfeccionista? Cuando se requiere un desempeño de mayor calidad de uno mismo o de otros, comparado con el requerido por la situación, esto lleva al sujeto a vivir en un estado constante de ansiedad causado por la necesidad de hacerlo siempre mejor .

El perfeccionismo, en sí mismo, no es un problema, sino que puede ser un estímulo para mejorar, si se considera que el error es una posibilidad de crecimiento y no se teme el juicio negativo de los demás. Un perfeccionismo «saludable» deriva de la consecuencia de una historia personal caracterizada por refuerzos positivos. Por el contrario, en el perfeccionismo patológico, el miedo al fracaso y la devaluación de los resultados obtenidos son constantes: ¡no somos perfeccionistas para hacerlo mejor, sino por temor a cometer errores! Aquí, con toda probabilidad, este es el fruto de «refuerzos negativos».

Pero veamos cuáles son los comportamientos que caracterizan el perfeccionismo patológico:

– Preocupación excesiva por las listas, detalles y organización a expensas del objetivo general;

– Perfeccionismo que interfiere con el éxito de un trabajo rápidamente;

– Dedicación excesiva al trabajo (no justificada por la necesidad económica) con la consiguiente reducción del tiempo dedicado a actividades recreativas;

– Incapacidad para tirar objetos viejos o inútiles, incluso cuando carecen de valor emocional;

– Inflexibilidad en posiciones éticas y / o morales (no justificadas por afiliación política o religiosa);

– Dificultades a delegar tareas o trabajar en grupos;

– Estilo de vida excesivamente económico tanto para usted como para los demás;

– Rigidez y testarudez.

Grolnick, en 2002, rastrea el control psicológico y el modelo de crianza intrusivo, aquellas modalidades educativas que el padre o madre usa para empujar al niño o niña a lograr resultados particulares o a comportarse de cierta manera. A menudo imbuido por reglas rígidas y morales.

Esto puede llevar a crear en la persona una creencia errónea acerca de sí mismo: «si no soy lo suficientemente perfecto o si cometo demasiados errores, no seré digno de amar». Desafortunadamente, un padre o madre que es demasiado exigente puede causar daños que llevamos con nosotros toda nuestra vida! La verdad es que nadie es perfecto. Si te reconoces en esta forma de perfeccionismo, aquí tienes algunos consejos útiles:

– Conózcase en profundidad para comprender cuáles son sus fortalezas y debilidades, y cultive sus lados positivos.

– Rodéate de personas que te quieran sin importar tu estatus.

– Preste atención a los pensamientos dicotómicos: ya sea todo negro o todo blanco, también hay gris.

– Trate de ser menos crítico/a con otras personas y aprenda un poco de paciencia sana. Al hacerlo mejorará sus relaciones personales y profesionales.

 

Psicólogo Centro Te Motivan

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