Todos conocemos el conocido cuento de Fedro, La zorra y las uvas. La zorra, habiendo intentado en vano llegar a la uva, demasiado alta para ella, se fue exclamando «bueno, los racimos aún no están maduros, no quiero cogerlos verdes».

Hace dos mil años, Fedro con su fábula había pintado un proceso psicológico muy común, estudiado científicamente en 1957 por el psicólogo social Leon Festinger. Este proceso, llamado disonancia cognitiva, se refiere a la situación incómoda que sentimos cuando nuestras creencias u opiniones están en conflicto entre sí. Festinger propuso una teoría según la cual intentamos constantemente lograr nuestra propia consistencia interna. En otras palabras, necesitamos que nuestros pensamientos y comportamientos estén en armonía unos con otros.

La falta de armonía que generan las creencias en conflicto nos provoca, de hecho, un malestar que de alguna manera debe resolverse. Pongamos un ejemplo. Una persona cree firmemente en el hecho de que hay que ser responsable con el medio ambiente. Compra un automóvil, pero solo más tarde se da cuenta de que no respeta plenamente los cánones de la eco-sostenibilidad. Este estado de cosas le creará un conflicto, ya que por un lado siempre ha creído en los valores del ecologismo, por otro, conduce un coche no ecológico.

Esta disonancia cognitiva se puede resolver de varias formas, por ejemplo:

  • vendiendo el coche y luego comprando otro más ecológico;
  • reducir el énfasis de sus puntos de vista sobre la responsabilidad ambiental;
  • Intente cambiar los hábitos, por ejemplo, utilizando más la bicicleta o el transporte público, reduciendo así el impacto medioambiental derivado de conducir su coche no ecológico.

En el primer caso, la disonancia cognitiva se resolverá actuando sobre el entorno, en el segundo actuando sobre las propias creencias, en el tercero actuando sobre la propia conducta. Otro ejemplo de disonancia cognitiva se refiere a los fumadores. Quienes fuman al mismo tiempo saben que es una actividad nociva para la salud. Siempre que compran su paquete de cigarrillos, el fumador no puede evitar leer «fumar mata». Sin embargo, esta información no impresiona fácilmente al fumador. La razón es que resuelve la disonancia adquiriendo nueva información en su sistema de creencias que le ayudará a calmar el malestar, restaurando un sentido de relativa armonía dentro de sí mismo.

Por ejemplo, el fumador puede creer que:

  • el daño de fumar aún no se ha probado realmente;
  • fumar no hace más daño que otros factores, como la contaminación;
  • al dejar de fumar, aumenta de peso, que es igualmente perjudicial para su salud; …

…y así. En todos estos casos, se centrará en otras creencias que contrarrestarán el hecho de que fumar es malo para usted, reduciendo la incomodidad y la disonancia. El conocimiento de este proceso es muy importante y explica, por ejemplo, por qué no tiene ningún efecto intentar convencer a una niña anoréxica de que su dieta está arruinando su salud. Encontrarás miles de explicaciones para creer que estás haciendo lo correcto. Para fomentar el cambio, no basta con proporcionar nueva información. Necesitamos impulsar un cambio emocional, más global y profundo.

 

Casaleiz Psicología

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