¿Pareja perfecta o amor maduro?

Desde pequeños estábamos acostumbrados a creer en el príncipe azul: estábamos acostumbrados a ver el amor como nuestro salvavidas. Hoy la mayoría de nosotros tenemos una idea muy específica del amor, que se considera el centro de nuestra vida.

Esto no está mal: está mal creer que una pareja debe ser perfecta para ser feliz.

Está mal creer que hay una persona perfecta para nosotros.

La perfección no existe cuando se trata de personas y sentimientos.

Para el éxito de una relación de pareja no se debe esperar la perfección del otro y un idilio para siempre, pero el compromiso, la responsabilidad, el «sacrificio» y la adaptación son fundamentales.

 

¿Qué nos atrae?

En general, se cree que para estar juntos tenemos que ser iguales, pero no siempre funciona así. Muchas veces nos atraen personas totalmente diferentes a nosotros y no es de extrañar: la persona indicada para nosotros no es nuestra fotocopia, la que siempre nos hace tomar las mejores decisiones; la persona adecuada para nosotros es en realidad la que nos ayuda a desafiar nuestros límites siendo diferentes a nosotros.

Si lo pensamos bien, estar junto a una persona similar a nosotros no ayudaría a hacer grandes cambios en nuestra vida, estar en cambio con una persona diferente puede llevarnos a enfrentarnos a situaciones diferentes: es precisamente el caso de decir que los opuestos muchas veces se atraen y esto puede suceder no solo porque nos atrae la idea de tener una relación con una persona diferente a nosotros, sino también porque nos atrae el riesgo y la curiosidad por descubrir cosas nuevas y, cuando nuestro cerebro advierte de situaciones de riesgo, no puede que sentirse atraído por ella, desatando una gran pasión.

¿Existe la pareja perfecta?

La pareja perfecta no existe; Sin embargo, existen parejas maduras que se caracterizan por un amor sano, estable, en el que el compromiso y la empatía están presentes. Por otro lado, para crecer, el amor necesita precisamente esto: un compromiso constante que debe ir acompañado de cuidado y atención.

Como todos sabemos, en un primer momento la pareja pasa por la fase de enamoramiento en la que prima el aspecto físico y las sensaciones corporales y sexuales. Sin embargo, a medida que avanza, otras cosas y dinámicas también adquieren valor.

Nos damos cuenta de que para estar con una persona es necesario salir de la perspectiva del ego para entrar en la de nosotros.

De lo contrario, ¿por qué estamos hablando de parejas?

Evidentemente es fundamental poder mantener un equilibrio entre lo que son tus espacios individuales y los comunes, sin olvidar que la pareja no tiene que resolver nuestros problemas, sino compartir nuestras batallas y experiencias personales con nosotros.

¿Cuándo madura una relación?

En este punto es necesario destacar los ingredientes que pueden ayudarnos a tener una relación sana y madura.

En primer lugar, solo puede haber aceptación: hablar de esto significa precisamente afirmar que la perfección no existe. La aceptación, de hecho, presupone aceptar al otro con sus limitaciones y defectos: sólo así podemos estar cómodos con otra persona: aceptándolo y sintiéndonos aceptados.

Otro ingrediente importante sólo puede ser el respeto: un respeto que, sin embargo, debe ser mutuo y que debe basarse en una sólida estima por el otro: sólo estimando y respetando al otro podemos asegurar que nuestra relación de amor crecer más y más fuerte.

Solo respetando los valores del otro, sus características, podemos crecer juntos, sin anular a los que nos rodean.

En la base de todo esto debe haber una comunicación efectiva y empática: por supuesto, en las parejas es legítimo tener peleas, insatisfacciones, pero si todo se maneja a través de una comunicación efectiva, solo se puede fortalecer la relación.

Si los conflictos se gestionan a través de la escucha activa, poniéndose en la piel del otro, la relación solo puede beneficiarse de ellos: por tanto, no se necesitan críticas ni resentimientos: hay que saber hablar entre ellos, pero sobre todo saber escucharse.

Ser cómplices: esto tampoco puede y no debe faltar: la complicidad en la pareja es fundamental.

En una relación es importante que los dos individuos puedan compartir emociones positivas y negativas, sabiendo que pueden contar el uno con el otro no solo en los momentos felices, sino también en los oscuros. La complicidad, para ser considerada como tal, debe incluir ingredientes como apoyo, comprensión y consideración del otro.

Pero sobre todo compartir: una pareja madura también debe saber compartir, vivir actividades, situaciones juntos: todo esto solo puede permitirles conocerse mejor y sobre todo dar nuevos insumos y estímulos a la propia relación.

Creatividad, vida y energía: sí, porque una pareja también necesita esto para ser madura y feliz.

No perfecto, pero si satisfechos.

 

Casaleiz Psicología

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