Esta mañana leyendo el periódico he visto una noticia sobre la prohibición en Francia de los teléfonos móviles en el aula. Este tema siempre ha creado controversia en nuestro país y no es raro escuchar, en debates, opiniones a favor de la utilización de este aparato y seguidamente argumentaciones en contra. No hay un consenso sobre la utilización o no de los móviles en los centros educativos, pero me voy a mojar y os voy a dar mi opinión.

 

En nuestro país no existe una norma específica que regule el uso del móvil en las escuela. Es el centro el que establece o no la prohibición. Todo esto siempre ha sido  una fuente de debate entre los estudiantes y profesores y también dentro de la comunidad educadora. Sin más  el Consejo Escolar de Cataluña aprobó un documento a nivel autonómico en el que instaba a integrar los móviles en las aulas. “Se basaban en que el móvil tiene muchas posibilidades didácticas y que estos dispositivos son un elemento fundamental de socialización para los niños, igual que los adultos, por lo que la escuela no puede apartarse de esta realidad”, explica Guillermo Bautista, profesor e investigador de Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).( Fuente el Independiente).

Incluso algunos expertos en educación están en contra de la retirada de los teléfonos móviles en las aulas argumentando que “prohibir no es educar.”

Expertos en Educación,

contra la retirada de móviles en el aula como en Francia.

 

 

Sin embargo hay otras escuelas que no toleran el uso de los teléfonos móviles en los centros. Me doy cuenta de que a veces la actitud de estas escuelas pueden parecer pasada de moda y rígida, pero desde mi punto de vista (la de un adulto /psicólogo/padre) creo que la prohibición está absolutamente motivada. Ciertamente, un niño de 12-14 años no tiene las responsabilidades ni la necesidad de estar 24 horas disponible a sus amigos: es difícil explicarle a un adolescente, que la intimidad es un lujo y que esta no debe perderse jamás. En mi época, era muy complicado que nuestro padres supieran , en cada momento, dónde nos encontrábamos y esto obligó a nuestros padres a trabajar nuestro sentido de la responsabilidad para estar tranquilos incluso en momentos en que no estábamos a mano. Pero volvamos a los niños y la escuela de hoy. Es probable que la posibilidad de recibir y posiblemente enviar mensajes sea una fuerte distracción capaz de afectar de manera absolutamente negativa la atención y el aprendizaje, así como la actitud de participación activa y constructiva en las lecciones. Creo que, más bien, debería alentarse el hábito de ocuparse de una cosa a la vez, de una manera no superficial, pero dedicándose con entusiasmo y compromiso. Por no mencionar el hecho de que el acceso a la red (o la colaboración de otras personas) a través del teléfono móvil podría comprometer la capacidad de evaluar rigurosamente el rendimiento del alumno. A todo esto se agrega la posibilidad (y los riesgos relacionados) de subir fotos y videos con todos los problemas relacionados con la privacidad. Sin embargo, si tengo que ser sincero, entre todas las razones, lo más cercano a mi corazón es tratar de combinar la (maravillosa) posibilidad de ubicar a los individuos en una indefinida y vasta situación espacio-temporal (la de la red). De la capacidad de vivir el momento, el momento irrepetible, el “aquí y ahora”, donde las cosas suceden y tienen que ver con las personas presentes, en carne y hueso y real “100%”.

Por supuesto, algunas de las razones que llevan a prohibir el uso de teléfonos móviles por los estudiantes pueden y deben extenderse a los adultos que trabajan en la escuela, especialmente los maestros (sujeto a ciertas situaciones de “emergencia” que pueden conducir a una cierta derogación ). Como alumnos, es necesario que estén presentes al 100% en la clase, a las necesidades de los alumnos y a la situación en el aula.

 

La mayoría de los chicos y chicas usan el teléfono móvil en horas extra escolares “demasiado” en términos de tiempo. Están acostumbrados a escribir de manera incorrecta y, en muchos casos, dificulta las relaciones humanas. El teléfono móvil según estudios realizados por médicos, psicólogos y sociólogos es a menudo un lastre para el crecimiento de muchos niños/as.

Los móviles se usan para distraerles mientras se terminan la papilla, pero así no aprenden a concentrarse

 

En conclusión, por tanto, estoy totalmente de acuerdo con la norma que prohíbe el uso de teléfonos móviles en la escuela(en Francia) y espero que esta regla, comprendido y interiorizado, puede estimular actitudes más equilibradas para uso actual del móvil que a menudo hay fuera de la escuela. ¿Quién no ha visto, en una pizzería, a un par de personas que, sentadas una frente a la otra, no intercambian una palabra porque están ocupadas con el monitor de su móvil? ¿O las personas que visitan ciudades, museos, etc, están más ocupados publicando una foto recién hecha en WhatsApp que no de abrir sus sentidos a lo que están viendo / experimentando? Espero que la escuela entrene adultos del futuro que puedan “moverse” en una realidad prácticamente expansiva, amplia y estimulante, con posibilidades de comunicación múltiples, pero también individuos y ciudadanos presentes y atentos a la realidad (comenzando por el más cercano) que los rodea.

 

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8

 

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