Ver que el dolor ya no es incompatible con una buena calidad de vida ayudará al paciente a reducir la angustia y la negatividad.

Puede ver que el dolor ya no es incompatible con una buena calidad de vida. Esto ayudará al paciente a reducir la angustia del dolor y la negatividad asociada.

 

No es fácil definir el dolor porque es algo que no podemos tocar ni ver. Es una experiencia subjetiva que forma la base de nuestra supervivencia. El dolor no es simplemente una respuesta bien definida a un estímulo físico registrado por el sistema nervioso central que produce una sensación desagradable. El estímulo nociceptivo se transmite en la médula espinal y en el cerebro, pero la señal no llega a un único y específico centro de dolor. De hecho, la información se ramifica a varias áreas del cerebro responsables de la interpretación, la evaluación y las emociones. Por lo tanto, las cosas son complejas debido a las experiencias pasadas de dolor, miedos atribuidos a él, la percepción de ser capaz de hacer frente, el apoyo social, y muchos otros factores, de manera desconcertante determinar la forma en que se experimenta el dolor y nuestra reacción .

 

 

El dolor crónico es una condición que persiste durante 3 meses o más, más allá del tiempo necesario para la curación normal. Las principales patologías que pueden conducir a dolor crónico incluyen: neuritis periférica (nervio trigémino, nervio pudendo, etc.), ciática, amputaciones de las extremidades, la migraña y las enfermedades oncológicas. Ya no es útil, este dolor no hace más que interferir con las actividades diarias y la vida en general (Turk y Winter, 2006). El dolor crónico suele ser constante, pero también puede ser episódico o recurrente, como en los dolores de cabeza. Su intensidad puede variar mucho y ser influenciada por factores físicos, ambientales, sociales y psicológicos.

 

 

Tratar de resolver el problema del dolor crónico a veces no es una solución, sino un problema en sí mismo. Por el contrario, los expertos han sugerido recientemente que enseñar a lidiar con el dolor y mejorar la calidad de vida a pesar del dolor es el mejor enfoque para ayudar a las personas a vivir una vida feliz. El objetivo, por lo tanto, es proporcionar a los pacientes mejores estrategias de adaptación para el manejo del dolor. El resultado de los tratamientos de dolor crónico depende del grado de esfuerzo involucrado.

 

Estas son algunas de las razones del éxito:

 

– Disponibilidad para dejar de lado la ira y la desconfianza

 

– Participación activa en el programa de tratamiento

 

– No confíe únicamente en la desaparición del dolor como indicador de éxito terapéutico

 

– Disponibilidad para considerar un manejo conductual y psicológico del dolor

 

– Activación de pasos para reducir el miedo al dolor y sus consecuencias, enfrentando creencias no productivas.

 

Asociado con el concepto de dolor está la discapacidad, indica el grado en que ya no podemos realizar lo que antes hacíamos. La discapacidad está en parte relacionada con la causa física del dolor, pero lo que podemos o no podemos hacer también está relacionado con nuestro miedo a lastimarnos a nosotros mismos nuevamente o al ser incapaces de sentir dolor.

Eso es debido a que algunos de los factores más frecuentemente asociados con el nivel de discapacidad: el miedo al dolor o daño de nuevo, la fatiga, la causa física del dolor, los efectos adversos de los medicamentos, influir en los demás y falta de disponibilidad del lugar de trabajo para cumplir con las limitaciones físicas.

Sin embargo, dado que la discapacidad y el sufrimiento se relacionan solo parcialmente con los aspectos físicos del dolor, pueden modificarse incluso si el último persiste.

El sufrimiento disminuye al cambiar el punto de vista sobre las amenazas asociadas con el dolor. Estrechamente ligado a la sensación de amenaza está el sentimiento de vulnerabilidad: cuando creemos que no podemos luchar contra nuestro dolor, sufrimos más, porque no podemos imaginar una cohabitación positiva. Por el contrario, cuando tenemos confianza y sabemos que podemos contrarrestar los diversos problemas que pueden surgir, la sensación de amenaza disminuye y esto reduce la vulnerabilidad y el sufrimiento. La depresión puede ser una consecuencia del dolor crónico y agrava el sufrimiento, ya que agudiza la sensación de vulnerabilidad y alimenta la creencia de que las cosas inevitablemente irán mal.

 

Los pacientes con dolor crónico reportan problemas de ansiedad y tienden a tener más miedo que la población general (Craig 1994). La mayoría de los estudios señalan que cuando las personas sienten dolor, evitan cualquier cosa que, en su opinión, los ponga en peligro. En el dolor agudo, una cierta elusión es útil porque favorece la curación, pero en el dolor crónico se corre el riesgo de fortalecer la idea de un posible daño, alimentando un círculo vicioso.

 

Varios estudios han demostrado que el miedo al dolor en realidad puede ayudar a alimentar al dolor con el tiempo (Asmundson 1999) por lo que es muy importante que la persona con dolor crónico es guiado en la reducción de la sensación de amenaza asociada con el dolor, abordando poco a poco lo que pone incómodo Esto no significa ignorar el dolor como si no existiera, sino abordar las actividades que pueden aumentar el dolor, pero haciendo que no haya exacerbaciones. De esta forma se adquiere una mayor sensación de control personal, evitando reforzar el miedo al dolor y sus consecuencias. De esta manera uno puede llegar a ver que el dolor ya no es tan incompatible con una buena calidad de vida. Esto ayudará al paciente a reducir la angustia del dolor y la negatividad asociada.

Desde nuestro centro Te Motivan podemos asesorarte en todo lo concerniente a este problema. Estaremos encantado de poder ayudarte.

 

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

650484484

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