España lidera , en Europa, el uso de antidepresivos y somníferos

 

 

La primera consideración metodológica que se debe hacer tiene que ver con el tipo de diagnóstico, a qué tipos de patologías se hace referencia, cómo se realiza el diagnóstico y qué indicaciones se tienen en cuenta para la prescripción de los medicamentos en cuestión. Es importante comprender, de hecho, si las recetas se hacen siguiendo un diagnóstico de especialista o con la receta del médico de atención primaria, por lo tanto, qué tipo de investigaciones se llevan a cabo para decidir el tratamiento.

En una imagen general, es posible reflexionar sobre algunos aspectos que caracterizan las formas de lidiar con el malestar, las pérdidas, las ansiedades, las dificultades y las emociones negativas que caracterizan a estos estados: tristeza, desesperación, miedo, el sentimiento de culpa.

Generalizando, estamos presenciando una dificultad progresiva para vivir con dolor, con miedo, con sensación de vacío y soledad, y preferimos recurrir a los psicofármacos en lugar de atravesar los estados que activan las emociones negativas para comenzar a procesar procesos y construir resiliencia, es decir, reaccionar constructivamente y enfrentar positivamente los eventos con potencial traumático. Hay una tendencia a buscar soluciones inmediatas y refugiarse en los psicofármacos, sin dejar espacio para el crecimiento dado por el dolor y la angustia.

En un nivel diferente están las situaciones de quienes, padecen una patología depresiva diagnosticada y, por lo tanto, con una enfermedad mental, temen pedir ayuda psicológica, convencidos  que pueden resolver los problemas depresivos y extinguir los síntomas con la única ayuda farmacológica. Póngase en contacto con un psicólogo y enfrente a un camino terapéutico que requiera no solo encontrar el tiempo para asistir a las sesiones, sino también el espacio y el tiempo internos para tratar los problemas que soportan los síntomas y la incomodidad. Por lo tanto, es más fácil confiar en medicamentos que pueden aliviar el dolor y que le permite omitir una serie de pasos que lo llevarán a reflexionar y encontrar nuevos significados, nuevas narrativas, el significado que el síntoma toma en su vida.

Los datos que indican que en 2030 la depresión será la enfermedad más presente después de las patologías vasculares (OMS) nos permite observaciones aún más extensas: la depresión también se desarrolla después de dificultades en la adaptación, pérdida de esperanza, soledad real o percibida, profunda sensación de vacío en una sociedad que nos ve cada vez más aislados, donde la familia y el apoyo de las familias extensas en muchos casos fallan. La sensación de soledad y la ira y agresión inaceptables hacen que las tensiones agresivas se vuelvan hacia sí mismas y conduzcan a las típicas modalidades de cierre y retiro de cualquier interés hasta un desprendimiento total.

La depresión también puede generarse por la sobrecarga de estrés, la imposibilidad o la incapacidad de manejar los cambios y sentirse abrumado: estas dinámicas están muy presentes en nuestra sociedad, que compara al individuo con una imagen esperada de perfección, felicidad, el ser capaz de detenerse, la capacidad de probar que el dolor que no es una enfermedad no encuentra lugar, no es un desajuste, sino la capacidad de permanecer en contacto con ese sufrimiento que hace que el individuo sea fuerte y esté dispuesto a probar emociones profundas. El tema de la enfermedad depresiva es naturalmente diferente, y requiere un tratamiento profesional y preciso, dado también los riesgos que puede conllevar la agravación de esta patología.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

 

 

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