Sentirse inadecuada, inferior, no valer la pena, percibirse a sí mismo como personas que no merecen amor … son pensamientos que podemos experimentar al menos en un período negativo de nuestra vida. Todos pueden experimentar momentos de inseguridad, o experimentar sentimientos de insuficiencia cuando se encuentran en medio de ciertas circunstancias y situaciones. Todo esto también puede ser “normal”, si se vive dentro de un cierto límite.

Sin embargo, cuando estos pensamientos disfuncionales comienzan a echar raíces más profundas hasta el punto de comprometer la calidad de nuestra propia vida, tal vez retrocedamos unos pasos.

La baja autoestima puede ser un arma real dirigida a

La baja autoestima es una fuerza vampírica que devora y destruye todo lo que podemos tener y soñar: nuestro potencial, nuestros talentos, sueños, relaciones … Los complejos de inferioridad pueden convertirse en una forma de vida y la incapacidad de amarnos unos a otros. Puede convertirse en una convicción de poco valor.

Vivir no solo significa existir, sino ser y crear, saber disfrutar y sufrir y no dormir sin soñar.

Es entonces cuando la baja autoestima comienza a convertirse en una forma real de autodestrucción, que con el tiempo arruina las relaciones, destruye los sueños y las aspiraciones y paraliza los talentos y el potencial, acostumbrando a la persona a creer que no tiene las herramientas adecuadas para vivir una vida que esté a la altura de tus expectativas.

Cómo nace la baja autoestima

Tal vez haya escuchado las náuseas diciendo: “Si no te amamos, ¿quién te amará alguna vez?”. Aunque este concepto contiene un fondo de verdad, en la vida sucede exactamente lo contrario: muchas personas aprenden a creer en sí mismas solo cuando encuentran a alguien que cree en ellas.

Nuestra autoestima depende mucho de las experiencias que tuvimos en los primeros años de vida: si las relaciones con las personas que nos cuidaron (padres, abuelos, maestros, etc.) fueron positivas y gratificantes, probablemente hubiéramos desarrollado una imagen positiva de nosotros mismos. .

Si, por otra parte, las relaciones con quienes nos rodean estuvieran marcadas por la frialdad y la crítica, es casi seguro que habríamos desarrollado una opinión negativa de nosotros mismos y tendríamos dificultades para aceptar y creer en nuestro potencial. El niño que no se siente aceptado por lo que realmente está en la totalidad de su ser, tiende a culpar y pensar: “Si mis padres me critican / me comparan con otros / no me quieren lo suficientemente bien, entonces debe haber algo mal”. en mi “.

Este niño comenzará a creer que sus padres no lo aprecian lo suficiente porque es estúpido, malo, está equivocado, no merece amor y comenzará a desarrollar una imagen negativa de sí mismo.
Afortunadamente, incluso si ha tenido una infancia infeliz, puede aprender a amarse a sí mismo, pero sobre todo aprender a mirarse a sí mismo con ojos más benevolentes.

Efectos de la baja autoestima en la vida cotidiana.

Cuando uno tiene un concepto pobre de uno mismo, las percepciones que provienen de la realidad, condicionan nuestra capacidad para observar y evaluar las situaciones de manera objetiva: en consecuencia, las conclusiones a las que llegamos llegan al cambio.

Aquí están las consecuencias de las evaluaciones condicionadas por una baja autoestima:

1) El miedo al fracaso nos lleva a una falta de expresión de nuestros recursos personales, nuestro potencial humano y nuestras habilidades reales, porque nos impide la no acción, limitándonos a una vida y un trabajo muy por debajo de nuestro potencial.

2) La percepción errónea de uno mismo y el sentido de inferioridad matan nuestros sueños, nuestras aspiraciones; las oportunidades permanecen perdidas y las oportunidades se pierden, y esto principalmente porque primero nos cuesta creer en lo que podemos hacer.

3) El temor de no ser aceptado, juzgado, la necesidad de ser aprobado, etc. son pensamientos incapacitante que afectan la calidad de nuestras relaciones, tanto sociales como sentimentales. La incapacidad de complacer nos hace egoístas a veces narcisistas y básicamente incapaces de apreciar la bondad que hay en los demás. Esto nos lleva, con el tiempo, a ser excesivamente exigentes con quienes nos rodean, cobrándoles la responsabilidad de hacernos sentir cuando estamos convencidos por primera vez de lo contrario.

11 signos de que sufrimos de baja autoestima.

La baja autoestima se puede reconocer a través de algunas señales muy claras:

1) perfeccionismo

El perfeccionismo podría deberse a la baja autoestima. El perfeccionista trata de corresponder a la imagen ideal que ha creado para sí mismo, y para no lograrla, siente una sensación de frustración, incluso hasta el punto de desprecio; cada error es una buena excusa para reprocharse y criticar constantemente.

2) Lenguaje

Una persona con baja autoestima en su discurso usa constantemente ciertas palabras. Primero están las frases negativas: “es imposible; No estoy seguro, No estoy lista, No tengo ningún conocimiento relevante, sí … pero … “En segundo lugar, excusas constantes. Y en tercer lugar, frases que reducen el valor de su trabajo y su comportamiento. Seguramente usted ha escuchado excusas tales como: “Tuve suerte; la mayoría de mis amigas lo hicieron y yo les estaba ayudando “, y así sucesivamente.

Las personas con baja autoestima no entienden los cumplidos y, gracias, inmediatamente tratan de discutir y probar lo contrario. ¿Por qué? Es el sentimiento de culpa, pase lo que pase. Puede ser que, desde su punto de vista, el trabajo no se haya hecho bien o no haya sido lo suficientemente dedicado. El sentimiento de culpa es el signo más evidente gracias al cual es posible identificar a la persona que no piensa demasiado en sí misma.

3) El sentimiento de culpa.

La culpa, como el perfeccionismo, es otro indicador de baja autoestima. Una persona con baja autoestima sufre de una autocrítica constante y no puede percibir los errores del pasado, de ahí el sentimiento neurótico de culpa en las personas inseguras. En la base del sentimiento de culpa se entrelazan diferentes formas de relacionarse con uno mismo. Por ejemplo, la mayoría de las personas que experimentan constantemente la culpa no creen que merecen el amor y la gratificación que la vida les ofrece, y por esta razón se aprovechan de cada pequeño error para autocastigarse.

4) la envidia

La envidia es un estado que está ciertamente vinculado a la devaluación de uno mismo, quienes sufren de baja autoestima tienden a ser como los demás, alimentan una profunda incomodidad y resentimiento hacia las personas, hasta el punto de esperar el mal solo por poseer una Calidad determinada.

5) Justificación

Usualmente usan excusas o excusas cuando quieren mostrar seguridad o quieren dar una buena impresión de sí mismos. Sin embargo, sin darse cuenta, muestran su inseguridad, buscando su aprobación en los demás. En estos momentos la duda, la incertidumbre de lo que puedan pensar y la inseguridad les hacen olvidar que tienen derecho a sus decisiones personales, les guste o no a los demás. Intentan, por lo tanto, enmascararlos o transformarlos según el criterio de los demás.

6) La falta de iniciativa.

Las personas con baja autoestima tienen dificultades para emprender o promover acciones voluntarias. En lugar de tomar sus propias iniciativas, prefieren seguir las emprendidas por lal pareja, el amigo o el grupo de turno. Ejemplo práctico: nunca proponen actividades recreativas con amigos (viajes, salidas, citas), sino que se limitan a seguir el programa de otros.

7) Indecisión

Cualquier tipo de elección, desde la más simple hasta la más compleja, desde comprar un cepillo de dientes hasta cambiar una ciudad, puede ser una tarea compleja e hiper problemática para las personas con baja autoestima. También podría suceder que pospongan la decisión de días, semanas, arrastrando la indecisión con todos los procesos mentales, esperando que así sea el caso para elegirlos. ¡Pero qué dolor!

8) Intentar evitar conflictos.

Las personas con baja autoestima están dispuestas a hacer cualquier cosa para evitar conflictos o tensiones entre las personas. Todo debe estar en armonía, incluso si se obtiene con una mentira blanca: la mentira clásica que se dice que se salvó …

9) desconfianza

Puede suceder que las personas con baja autoestima muestren abierta desconfianza y cinismo hacia los demás. Esta es solo una variante de la posición de protección … como dicen “la mejor defensa es el ataque”.

10) el narcisismo

Hay pocas personas que sufren de baja autoestima y tratan de compensarla adoptando actitudes de superioridad o arrogancia. La baja autoestima está, por lo tanto, enmascarada y compensada por actitudes despectivas, altivas y arrogantes.

11) Fatiga, insomnio, dolor de cabeza … problemas psicosomáticos

Los síntomas de baja autoestima pueden ser tanto psicológicos como físicos y psicosomáticos. Según los psicólogos, la inseguridad extrema conduce a insomnio crónico, fatiga y dolores de cabeza. La baja autoestima puede implicar más síntomas internos, relacionados con el sistema digestivo o intestinal.

¿Qué podemos hacer para fortalecer la autoestima?

Estos son los principales indicadores identificados en un estado de baja autoestima, un malestar que puede ser absolutamente curado y resuelto. Aquí hay una pequeña lista de consejos:

Ponte metas realistas

Sé consciente de tus límites

Aprecia tus cualidades

Trátate con cariño y sé positivo.

Hacer crítica constructiva.

Date tiempo libre

Tratar de ser asertivo

Ejercicio

No te compares con los demás

Podríamos agregar más consejos, pero estos son pequeños pasos que pueden hacer una gran diferencia. Confiar en uno mismo no siempre es fácil, pero nunca es imposible. También es importante poder compartir nuestras emociones, problemas, con miembros de la familia o con un amigo.

Con demasiada frecuencia nos convencemos de poder enfrentar todo solo o de que no es oportuno amar a los demás con nuestros problemas. En cambio, hablar a veces nos hace encontrar una solución más rápido.

Psicólogo Te Motivan

Carlos Casaleiz

Hilera 8, Málaga

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